sábado, 1 de junio de 2013

Las Redes Judías: Infiltración, Dominio y Engaño

Que la historia es un relato favorable a los poderosos y a las clases dominantes, es una verdad en parte incuestionable y en parte a medias. Si sólo nos dejásemos llevar por el atemporal relato del pueblo judío y sus incontables deportaciones, persecuciones y sufrimientos, nuestro catalejo se empaña fácilmente y pasamos por alto el hecho de que se trata -al menos nominalmente- de la misma nación que encabeza desde hace cientos de años un imperio oculto pero cada vez más evidente, de los  financistas de cada una de las grandes revoluciones, de los autores/mentores de extendidas filosofías e "ismos" (capitalismo, liberalismo, socialismo, comunismo, anarquismo, terrorismo...) que cambiaron las directrices políticas, sociales y culturales no sólo de Occidente, sino del mundo entero y por cierto también, de una etnia racista que ha establecido parámetros estamentales en la propia Israel y que juramentó odio contra los "goyim" (gentiles o no judíos) desde el Talmud a los Protocolos de los Sabios de Sión.

No puedo negar que existe en mí una cierta admiración hacia el enmarañado constructo histórico del pueblo judío, fundamentado en sus altas convicciones y en su imbatible sentimiento de identidad forjada en símbolos, relatos y los fortísimos lazos a una fe estatal que se pierde en la noche de los tiempos. El hecho de ser un descendiente directo de cristianos maronitas (raza híbrida entre lo "semítico": arameos, cananeos y judíos y lo "ario": persas, griegos y templarios) tanto en la carga sanguínea como en lo espiritual/cultural me ha generado sentimientos contradictorios hacia aquella nación, de la cual es indudable todos poseemos algún nexo, ya sea racial (los judíos son parte hace siglos de la geografía europea, conociéndose estudios que revelan, por ejemplo, que al menos 1 de cada 3 españoles es un cripto descendiente) y sobre todo en lo metafísico e intelectual, pues independiente que te definas como "cristiano", "racionalista", "agnóstico", "marxista", "liberal" o lo que sea, todos aquellos ismos identitarios -sean religiosos, filosóficos o políticos- de algún modo u otro fueron sembrados por mentes judías, la élite intelectual par excellence del mundo occidental.

No puedo pasar por alto sin embargo, que se trata de la misma nación que a diario pisotea los derechos humanos de miles de palestinos y que los ha obligado a vivir en condiciones infrahumanas (con muros y apartheid de por medio, encerrados sin cargos en cárceles que violan la normativa internacional, convertidos en ciudadanos de tercera en Israel o desplazados hacia diferentes países árabes en los que se ha tercializado el conflicto), menos simpatía aún me generan las nefastas élites judías que mueven los hilos de la economía y de la política global, utilizando la triada hegeliana: tesis-antítesis-síntesis para la generación de efectos y respaldos sociológicos previamente estudiados. 

Tribunal Supremo de Israel. Construcción de inspiración masónica (con obeliscos, pirámides y referencias al "Ojo que todo lo Ve"), su construcción fue llevada a cabo con fondos de la familia Rothschild.

La Revolución Francesa, la Revolución Bolchevique, la Primera y Segunda Guerra Mundial, la Guerra del Golfo o el cobarde ataque al Word Trade Center (antesala de la Tercera Guerra Mundial, planeada hace siglos y documentada incluso en el siglo XIX, en una carta que el illuminati Albert Pike dirigiera al unionista italiano Giussepe Manzzini) son sin ningún atisbo de duda jugadas maestras de una élite judía que a la par de ocultismo y herejías condenadas por algunos de sus múltiples profetas (entre ellos Abraham, Amos y el propio Cristo), aprendió en las míticas tierras de Babilonia y Egipto, técnicas de manipulación psicológica y sobre la importancia de las ideas ("las palabras construyen la realidad", razón por la cual los grandes medios y consorcios de comunicación están en manos de judíos). Entre todas aquellas satánicas ardides menos que nada puedo pasar por alto la Segunda Guerra Mundial, cuyos sufrimientos son convenientemente acaparados por la memoria del Holocausto, relegándose al olvido la muerte de otro millar de europeos no judíos, entre ellos parte importante de la familia de mi abuelo materno, nacido en el norte de Italia, no sin justa razón un ferviente antisemita.

No son infundadas las sospechas que ligan tanto las dos guerras mundiales como el Holocausto con un plan perfectamente trazado por las potencias (y desde dentro por el lobby sionista), se comenta que fue la prominente casa bancaria de los Rothschild la encargada de financiar el plan de acción del nazismo alemán, teoría que parece consolidarse con el hecho de que destacados mandamases de las SS (entre ellos el propio Adolph Hitler), ocultaban su linaje judío. El plan desde luego fue sórdido, pero perfecto, su objetivo: desatar una gran matanza de judíos inocentes, para de este modo conmover a las consciencias europeas, de manera que surgiera la necesidad de compensar al "pobre pueblo judío", entregándoles "legítimamente" (por visación pseudodemocrática en las Naciones Unidas) un terruño en la Palestina histórica, la cual desde luego no era un lugar deshabitado. Favoreció al plan sionista el hecho de que Palestina estuviera por entonces bajo mandato británico y años antes formara parte del brazo meridional del Imperio Otomano. 

Tanto en uno como en otro imperio las influencias sionistas estaban consolidadas, de sangre judía eran muchos de los "jóvenes turcos" (facción nacionalista que terminó suprimiendo el imperio para fundar la República Secular de Turquía, dejando el destino de las últimas tierras árabes en manos de Occidente), destacó entre todos ellos el inteligente estratega y primer presidente turco Kemal Atatürk. En el Imperio Británico, casi desde su fundación, grandes consejeros, ciertos lords y ministros cargaron también la sangre de David, ninguno más emblemático que Benjamin Disraeli, el más cercano amigo y consejero de la Reina Victoria, quien se las arregló para obtener de los turcos los primeros asentamientos (kibutz) judíos en la Palestina Otomana.

La duquesa de Cambridge, Kate Middleton junto a su madre Carol Goldsmith. Ambas descienden de una noble familia judía, al igual que la difunta Diana de Gales y la Casa de Windsor.

Ciertamente la sangre es más espesa que el agua y bien lo saben los judíos. A los muchos civiles de aquel linaje que han logrado escalar a los más altos puestos políticos, militares u económicos de los distintos países, haciendo que el lobby sionista sea algo más que una simple teoría de conspiración, debe sumarse también a la totalidad de las familias reales europeas (todas ligadas entre sí). Ya desde tiempos de la dinastía Merovingia, la sangre judía comenzó a infiltrarse en las distintas coronas europeas; aquel fue el fundamento para que en la Edad Media se llevaran a cabo las cruzadas, menos para rescatar de la influencia islámica a los Santos Lugares por donde transitó Cristo, que para salvaguardar la tradición y las riquezas judaicas del Templo de Salomón, aquella construcción simbólica de la cual apenas sobrevive el Muro de los Lamentos y que fue destruida dos veces: primero en el 587 A.C. por los babilonios y luego en el 66 D.C. por los romanos.

Ello explica también porque siendo una institución surgida en Europa: la Francmasonería utiliza simbolismos y alegorías judaicas como el Trono de Salomón y el rito cabalístico, porqué la corona de Inglaterra (hoy ocupada por Isabel II) encarna para la masonería tradicional o regular a la figura de Salomón o el porqué de la relevante importancia de los masones en la configuración de los distintos movimientos republicanos en Europa, América y Asia para provecho del imperialismo inglés. Hacia comienzos del siglo XIX, la augusta institución sirvió indirectamente a los planes británicos (y franceses) de desmantelar al Imperio Español, fomentando las ideas independentistas y la lucha patriótica desde la créme militar de nuestro continente: O'Higgins, San Martín, Bolivar y De Miranda, destacan como insignes caudillos y militantes de las llamadas "Logias Lautarinas", irregulares, pero fiduciarias de la masonería escocesa. Desde entonces nuestra historia republicana quedó asociada al geist masónico, lo mismo que a nivel de RR.II., la estructura de las Naciones Unidas obedece a un esquema logial.

No debemos olvidar sin embargo, que pese a ser una institución que fomenta los nobles ideales de libertad, igualdad y fraternidad (los mismos de la Revolución Francesa) el alcance universal de la francmasonería ha desatado desde fines del siglo XVIII algo algo más que la discordia en gran parte de los países de Medio Oriente, donde fomentó el libre pensamiento entre las clases dominantes y los intelectuales liberales, lo cual explica muchos de los conflictos políticos y guerras civiles de la región, engendrados en  la insoluble disputa entre los ulemas (intérpretes de la ley religiosa) y los reformistas laicos a la hora de crear una nueva institucionalidad para los países, producto de ello prevalece una eterna anarquía que revuelve los mares para ganancia de las potencias occidentales: ayer Gran Bretaña y hoy Estados Unidos, ambos imperios capturados por la mano sionista, cuyos intereses posan sobre el petroleo, la geoestrategia y la salvaguarda del enclave occidental-israelí. 

Con todo, el hecho de que hoy en día los judíos sean literalmente "los dueños del mundo" se explica en que su poderío hoy como ayer, no se encuentra delimitado a un territorio o imperio particular, se liga más bien a la mística de la sangre y al hecho de que lograron "hacer familia" no sólo en las más altas esferas de la aristocracia económica y bancaria, sino también entre los linajes nobles de Europa. Se limita al "perraje" la influencia intelectual, ideológica, e incluso artística, proezas en las cuales la nación de David también destaca a la par o sobre los "goyim". Declararse antisemita o antijudío es probablemente la más suicida de todas las determinaciones, no por lo quijotesco que resulta revelarse contra una bien organizada red de poder, presente en todas las actividades humanas, sino porque muchos cargan también con el sino que dicen despreciar (es probable que todos tengan algún antepasado de la estirpe de Abraham). De modo que despreciar al pueblo judío es despreciarse a sí mismo, a la propia humanidad, por tanto no es mi intención velar los múltiples atropellos que se han cometido en nombre o en contra de la patria hebrea, tampoco desestimar sus certeros sufrimientos, ni la fortaleza de su fe en Yahvé que los terminó removiendo de la Tierra Prometida. Que quede claro, yo no odio a los judíos, pero tampoco niego que desprecio al ilegítimo Estado de Israel, al Sionismo y sus intenciones de acabar con el último reducto de espiritualidad aria: la República Islámica de Irán.

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sábado, 29 de septiembre de 2012

Siria también tiene derecho a la autodeterminación!

Desde el 26 de enero del año pasado, Siria quedó convertida en un triste campo de batalla donde se enfrentan los perniciosos planes del Sionismo internacional contra la resistencia y los planes geoestratégicos que Irán tiene para la región. En este contexto, Bashar Al Assad es sólo la cara visible de un gobierno gerontocrático, donde las decisiones del Presidente de la República están siempre subordinadas a la planificación de una cúpula dirigente, absolutamente clientelista, pro Irán y dueña de los recursos productivos del país. Los rebeldes en tanto, son las poblaciones despojadas de la gran repartija de beneficios estatales, estimulados al odio por medio de la soterrada presencia norteamericana e israelí (fundamentalmente israelí) que pretende una escalada del descontento popular, no sólo en Siria sino en todos los países del Medio Oriente, para hacer estallar una gran guerra en la región, la cual naturalmente enfrentaría a Estados Unidos contra Irán, sin que se derrame una sola gota de la sangre de Judas, de los maquinadores de siempre.

Ya lo advertía hace 90 años Henry Ford: es una cuestión propia del Sionismo servirse de otros Estados para hacer la guerra, enfrentando entre sí a naciones inocentes, 30.000 muertos en Siria no pesan nada en la conciencia de las finanzas judías. Sabemos que la política internacional norteamericana no tiene nada de norteamericana, dado que el Sionismo ha venido instalando en ella a sus mejores emisarios desde los años '20 y aunque probablemente no se trate de un sionista, resulta también sospechoso el origen cripto-judío del Presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, quien puso al país de los persas en el "ojo del huracán" y al pie de una futura guerra, por sus planteamientos contra el Holocausto y la confrontación con la ONU en la política unilateral de enriquecimiento de urano.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuidado con el Internacionalismo

El paso de los años, viene aparejado (casi) siempre de una madurez intelectual y espiritual que nos hace cuestionar nuestras pueriles posiciones políticas del pasado. Es así como este blog, si bien continúa llamándose como hace 4 años: La Bitácora Liberal, poco queda en mí de aquella fantasmagoría ideológica desastillada en mil aristas de las que se cuelga tanto la izquierda libertaria como la derecha neo-liberal, sin que exista entre ellas ningún punto de concordancia. Hace tan sólo un par de años atrás yo era de los que defendía a "brazo partido" el capitalismo, porque como muchos lo consideraba el mejor modelo de desarrollo económico/social, aunque desde luego mi ignorancia era suprema respecto de la hostil maquinaria que se esconde tras bambalinas, una que tiene que ver con estructuras de dominación feudo-bancarias, forjadas sobre la espiral del creciente individualismo y la crisis de identidad de las naciones.

Si algo queda en mí del liberal o libertario que era antaño, podría ser la innata necesidad de escapar de los convencionalismos de esta época, como así mismo de la única religión que conoce hoy Occidente: el materialismo.

Me cuido hoy en día de mis impulsos liberales del pasado, porque independiente de que seas de izquierda o de derecha, el solo asimilar ciertos dogmatismos universalistas puede convertirte en un individuo asocial y frívolo, falto de compromiso con tu propia historia, tu gente, con tu realidad. Es por esta razón también que no me cuento entre los pocos que aún consideran al golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973 (pronto a cumplir 39 años) como una intervención nacionalista, ¡nada más ajeno a aquel fin!. Pues quienes asumieron defendernos del "yugo marxista", simplemente hicieron un enroque hacia al "yugo capitalista" y todo continúo en manos de los mismos maquinadores externos. No es un misterio para nadie que tanto la fracasada Kommintern como la actual internacionalización forzosa del modelo de libre mercado fueron y son artilugios destinados simplemente a socavar la soberanía de los países para ingresarnos de lleno a un plan articulado hacia fines del siglo  XIX: el tan temido Nuevo Orden Mundial.

De cara a las próximas fiestas patrias, pienso que la historia de ser justa, debiera exaltar mil veces a O'Higgins (el único gran prócer de la patria, quien renunció a sus ingentes privilegios de mayorazgo por construir Chile) antes que a José Miguel Carrera (un altanero y elitista) o a Ramón Freire antes que a Diego Portales y entiendo al fin que el Franquismo, el Nasserismo y hasta el Peronismo, a pesar de ser dictaduras, respondieron a fines mucho más nobles, transparentes y nacionalistas que el "Pinochetismo", llevado a cabo por los militares, pero articulado y planificado  por el gobierno de Richard Nixon y los economistas de la Escuela de Chicago (cuyo mentor fue el sionista Milton Friedman). Hoy abrazo mi génesis conservadora y me inclino por aquellos líderes herméticos ya en retirada, comprometidos tenázmente con el porvenir nacional. No les compro a los vende-patria de siempre (tanto de izquierda como de derecha) quienes buscan fórmulas mágicas en el extranjero,  sacrifican la equidad ante el desarrollo (destruyendo los pilares solidarios) y financian su actuar populista con fondos prestados por el FMI o el Banco Mundial, aceptando chantajes y regalando Chile a los dueños del mundo: financistas de la hambruna, de la esclavitud crediticia, de la degeneración y de las guerras, los mismos que han deshumanizado al planeta en los últimos cien años.
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martes, 21 de agosto de 2012

Mohamed Alí Seineldín, gran representante de los valores árabes en América



Ciertas gentes muy mal enfocadas, consideran que ser moderno equivale a una relajación total de los valores, a sepultar la tradición para abrazar en su lugar estimaciones morales importadas de otras culturas, probablemente más decadentes que la nuestra. Afortunadamente el alma liberal es capaz de separar las aguas y deslindarse de "la corriente principal" para rescatar de la modernidad sólo aquello que le ennoblece y es digno de ser aprehendido, conservando todo lo demás.

Hay principios que no se tranzan en esta vida: la honestidad, el amor a la familia, la lealtad a la patria y la fe en un Dios único (para el creyente) y no importa si se está en China o en la Patagonia, aquel que es hombre y tiene fortaleza de espíritu jamás sacrifica ninguna de estas dimensiones y esto en parte es lo que nos refleja la presente entrevista hecha al fallecido Coronel argentino Mohamed Alí Seineldín, acérrimo nacionalista, héroe de las Malvinas y detractor del Sionismo, ya fuera aquel que opera injusticias en Palestina o el representado en las 50 estrellas de la bandera norteamericana a la que descaradamente y de par en par le abrió las piernas el gobierno de Carlos Saúl Menem y todos los siguientes.

jueves, 16 de agosto de 2012

La conexión islámica en el Nazismo alemán

El Nacional Socialismo alemán, como toda forma de fascismo existente, fue un fenómeno político y sociocultural a todas luces reprochable, aunque atribuible a una crisis nacional y a la desesperación de una nación sometida a las tropelías internacionales del Tratado de Versalles, cuyas disposiciones de paz y compensación favorecieron considerablemente a los franceses y a la Triple entente, con favor de la maquinaria oculta (financistas, propaganderos y lobbistas judíos) al servicio del Nuevo Orden Mundial: la gran confabulación hacia el capitalismo total-global. Abanderándose en una supuesta "espiritualidad aria" la Alemania Nazi le había declarado la guerra al proyecto judeo-sionista, consistente en convertir al planeta en una masa proletaria, desespiritualizada, materialista y consumista, esclavizada y manipulada además por el influjo de los productores de bienes/servicios y de los grandes prestamistas bancarios, oficios propios de la usurera nación judía que desde la Primera Conferencia Mundial Sionista (1897) y la filtración de los Protocolos de los Sabios de Sión, dejó bien en claro la existencia de un proyecto para dominar al resto de naciones, por medio del poder económico, la efervescencia ideológica, la psico-publicidad, la industria del entretenimiento y los vicios.

La llegada al poder de Adolph Hitler (curiosamente, un cripto-judío) y del Holocausto, son claras deformaciones en la evolución del nuevo pensamiento alemán que tuvo por adalides entre los siglos XIX y XX a filósofos existencialistas como Nietzsche y ariosofistas como Guido von List, todos de alguna manera antisemitas, que vieron en los judíos a un pueblo de "doble moral" (por un lado: una moralidad esotérica y espiritual que conocen sólo los de su casta y por el otro: un peligroso pragmatismo que practican en el día a día en su relación con los no-judíos, a quienes se permiten gravarlos con las peores usuras y engaños para obtener el máximo de beneficios egoístas, bajo la convicción de ser un pueblo privilegiado, elegido por Dios) y pretensiones de dominar la economía global. Tempranamente descubrirían los padres del Nacional Socialismo alemán que aquel desafecto hacia el pueblo judío, lo compartían también las naciones musulmanas al sur del Mediterráneo, igual de enemigas de la "doble moral" y embebidas en unos patrones espirituales que los nazis consideraron más afines a la "espiritualidad aria" que a la semita, pese a que el profeta del Islam: Muhammad, fue un beduino árabe, descendiente del linaje de Sem y de Abraham al igual que los judíos verdaderos.

Entre los ideólogos del Nacional Socialismo, destacó el Baron Rudolph von Sebottendorf, fundador de la Sociedad ariosofista Thule, una escuela iniciática de conocimientos esotéricos, plagada de alegorías y simbolismos arios, arrianos, cabalísticos y sufíes (misticismo islámico), von Sebottendorf vivió varios años en Turquía y viajó por países como Irán y Egipto en su búsqueda de la más elevada espiritualidad y de la ciencia gnóstica, con la misión de recuperarlas y de reinstalarlas en una Europa devastada por los vicios del materialismo dialéctico. En Thule militaron las principales mentes del Nacional Socialismo como Heinrich Himmler y el propio Adolph Hitler, quienes llegaron a tener sus propios aliados en el Mundo Musulmán, destacando entre todos el clérigo palestino Haj Ammin al-Husseini, un declarado líder antisemita que armó a los árabes contra los primeros colonos israelíes en Palestina y en quien los nazis confiaban plenamente, guiándose por su aclamación de la sublime espiritualidad musulmana, así como también por sus criterios racistas, dado que el Gran Muftí poseía también un sorprendente aspecto nórdico, nada infrecuente entre los árabes del Levante.

El Gran Muftí de Palestina (Haj Amin al-Husseini) saludando a las SS musulmanas

Derrotados los alemanes en 1945, las dos cosmovisiones materialistas del planeta: el capitalismo atlántico y el marxismo soviético se repartieron el destino de los países a ambos lados de la "Cortina de Hierro". Ya no habría cabida para los orgullos de raza ni para la alta espiritualidad en las naciones occidentales, dominadas en adelante por el yugo del pragmatismo y del escepticismo, comienza a proliferar allí un criterio de engañosa igualdad y de libertades civiles aparentemente sin límites, fundamentadas sobre la base del consumismo, tal cual se detalla en los Protocolos de los Sabios de Sión. Maquinadores sionistas movieron los hilos del mundo a ambos lados de la Cortina de Hierro y así como judíos fueron Lenin y Trotsky, también lo son Henry Kissinger y Paul Wolfowitz, los verdaderos Machiavello que se esconden detrás de todos los atropellos a los derechos humanos cometidos por los Estados Unidos en el mundo, incluida una intromisión directa en nuestro país durante la dictadura de Pinochet.

Finiquitadas las escollas del fascismo centroeuropeo, al maligno plan sionista de dominio mundial resta actualmente una barrera mucho más inquebrantable para los fines rastreros de la nación de Judas, dicha barrera la encarnan los cientos de millones de creyentes musulmanes de todos los orígenes que poseen la mejor de todas las armas para enfrentar a Sión: la integridad de espíritu. La guerra que hoy liberan los musulmanes contra sus opresores, al igual que la liberara Alemania y el Eje contra los Aliados no es ni ha sido nunca una guerra contra Occidente, es una guerra contra Sión, pero no se trata de aquella mínima franja de tierra robada por un grupo de europeos a los árabes en 1948, sino del Sionismo global, encarnado en los cientos de tratadistas y de personeros judíos que infiltrados en las distintas élites y gobiernos del planeta ejecutan día a día el gran plan protocolar de 1897. Aquellos sionistas (con más sangre jázara que judía) no encarnan para nada la espiritualidad de Moisés, Abraham, Jesucristo o Maimónides ni de los creyentes hebreos, hombres y mujeres honestos que han sido perseguidos durante siglos por la malignidad de unos pocos. El pueblo judío es de luces y sombras, y así como pertenecieron a él los grandes profetas bíblicos y los alquimistas medievales, también lo han hecho nefastos personajes como Herodes, Judas, Carl Marx, Hitler, Golda Meir, Anton LaVey o la familia Rotschild, lo que da para pensar que donde posa la mano de Dios, posa también la silueta de Satán.

¿En qué se equivocó el Nazismo?: en todo desde luego, pero más que nada en abrirle el camino a un demente megalomaniaco (o quizás un sionista encubierto) apellidado Hitler que llevó a cabo un Holocausto satánico que sacrificó la vida de millones de inocentes, judíos y no judíos que en su mayoría ignoraban la existencia de un plan sionista de dominio mundial. Aquel Holocausto fue el salvo conducto planificado por el gobierno oculto sionista en su plan de instaurar el Estado de Israel, lo que definitivamente ocurrió en 1948. Lo único rescatable del Nacional Socialismo fue su interés por rescatar la espiritualidad perdida de Occidente y hacerle frente a las maquinaciones del Nuevo orden en ciernes, mismo al que hoy enfrentan con todo ímpetu las naciones orientales del Cercano Oriente, sea en las caóticas calles de Bagdad, en la cárcel al aire libre llamada Palestina o en una Irán abiertamente antisemita, que ha llegado incluso a negar el Holocausto: la gran "propaganda de victimización" en palabras del judío anti-sionista Noam Chomsky.
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martes, 1 de mayo de 2012

Bin Laden y el "Asesino de la moto", máximos generalísimos en las campañas de Obama y Sarkozy

¿Qué tienen en común la captura de Bin Laden y los asesinatos en una escuela judía de Tolouse llevados a cabo (supuestamente) por el magrebí Mohamed Merah?, probablemente nada para quienes no están habituados a cuestionar la "historia oficial" ni observar más allá de sus narices, pero para quienes denunciamos y somos más sensibles a las descaradas maquinaciones del Sionismo Internacional, todo lo anterior obedece a la misma mano invisible, una que lleva cerca de un siglo interviniendo los destinos de Medio Oriente y casi tres dominando el tablero europeo desde veladas redes de contacto y poder, los medios de comunicación y la ineludbile influencia de las dinastías bancarias, maleadas desde siempre por linajes judíos como el de los Rothschild (principales mentores del Estado de Israel y guardianes de los Tesoros del Vaticano), los Schiff, Warbug, Loeb e inclúso por sionistas estratégicamente bien posicionados como es el caso del polémico Dominique Strauss-Khan, ex Director del Fondo Monetario Internacional, la institución financiera global que mantiene premeditadamente pobre al Tercer Mundo.

Lo curioso de ambos hechos, además de apuntar al chivo expiatorio de turno: el fundamentalismo islámico, es que hoy vuelven a salir a la palestra para potenciar las campañas presidenciales de dos de los principales aliados del Sionismo: Barack Obama y el judío Nicolás Sarkozy, el primero pretendiendo quedar como héroe en la captura y ajusticiamiento de un enemigo que jamás existió (Osama Bin Laden) acontecida el año pasado y el segundo sirviéndose de un simulacro de la inteligencia francesa destinado a revivir el miedo a los árabes y al Islam que es desde hace varias décadas el núcleo migratorio más importante en el país, constituyendo una población segregada, económicamente y socialmente riesgosa, pero en términos reales, jamás un peligro fundamentalista, pues se trata (en general) de familias poco cohesionadas y en tanto poco o nada conservadoras ni religiosas. El único peligro que hoy constituyen los árabes franceses (en su mayoría de orígen magrebí u africano) no viene por el lado del extremismo religioso, sino de la pobreza y sus dos principales corolarios: la delincuencia y el narcotráfico.

Mohamed Merah, el llamado "Asesino de la moto" puede que simplemente haya sido una víctima, sacrificada por el hecho de ser árabe (un miembro de la "minoría sospechosa") con el fin de hacer correr la gran maquinaria de la manipulación comunicacional presente hoy en todo el mundo y destinada a forjar por un lado Estados policiales (potenciados e interventores) y por el otro, aumentar la aprobación popular de las actuales administraciones o así mismo asegurar reelecciones presidenciales de gobiernos especialmente occidentalizantes (anti-pluralistas) o abiertamente anti-islámicos. Hace un tiempo conocimos de cerca esta maquiavélica artimaña en torno al confuso caso del jóven pakistaní Muhammad Saif Khan quien fuera procesado por posesión ilegal de explosivos y supuesto intento por atentar contra la Embajada de Estados Unidos, siendo liberado posteriormente dada la poca credibilidad que fraguó esta historia en la opinión pública chilena. Más de alguno sospechó entónces y con justificable razón que dicho simulacro pudo ser posíble dada la conexión Sionismo-Hizpeter en una época orbitada por el cuestionamiento a Israel y el reflote de la reivindicación palestina a niveles de discusión política.

Sin duda, se impone hoy ante nuestros ojos la era más absolutista del utilitarismo, nuestras frentes marcadas están desde el nacimiento por "valores de uso" y "valores de cambio", siendo evidente que una vida en Irak o Afganistán vale -en términos de transacción- una centésima parte de la de un occidental (o al menos corre mayor peligro), cobijado entre los algodones de la dulce ignorancia. En miras de aquella nefasta publicidad y del paradigma mediático sionista se estigmatiza y direcciona el futuro de miles de niños palestinos hacia la vía dolorosa de la revolución y la guerrilla sin que nos importe demasiado, o nos parece risible (pero no una incitación) la quema de coranes en Afganistán o Nueva York que pretenden irritar a las naciones amantes de su religión con el fin de generar que la guerra inducida  en Medio Oriente no termine jamás, dado que implica gruesos réditos para aquellos que la prodigan y financian, ocupando tierras validadas sólo por sus recursos naturales (petróleo, gas y opio) y esperando que Israel siga induciendo en la opinión pública global la idea de que es un país rodeado de enemigos peligrosos, ante los cuales debe protegerse, inclúso con ocupaciones ilegales en Gaza o planes de guerra preventiva... "Nos vienen jodiendo desde los tiempos de Cristo", diría Nietzsche, pero su antisemitismo (entendido como odio a los judíos) no calza para nada en esta reflexión, pues a mi entender no todos los judíos son sionistas y más peligrosos que los propios sionistas son los filosionistas no-judíos.

Los peligros que hoy sortea la humanidad no son los que publica ni exagera el New York Times o CNN ni mucho menos uno constituído por naciones o religiones puntuales, por tanto no se dirigen mis dardos a la etnicidad ni religiosidad judaica, identidades de un pueblo heterogéneo, pero admirablemente apegado a sus milenarias tradiciones y costumbres, tampoco son los musulmanes árabes, persas o de otros tantos orígenes el gran peligro que nos intentan inculcar, dado que son ellos los únicos valientes que persisten en batallar contra el manifiesto imperio de la causa sionista, una causa que poco tiene que ver con Abraham, David y la nación de Cristo y que va más allá de la mera representación y titularidad del Estado de Israel, desligándose de orgullos de raza y territorios, para abrazar en cambio una estructura de manipulación, injusticias y usura globalizada. Es el Sionismo aquel peligroso gérmen que denuncio, instaurado en todo cuanto nos rodea, un gérmen de exclavitud que somete las actitudes de occidente y al no poder conseguir nada del pobre y radicalizado oriente (salvo la descarada extracción de sus hidrocarburos), lo sacrifica y acomoda de la mejor manera que convenga a sus intereses previamente trazados, tal cual llegó a sacrificar e instrumentalizar en algún momento las vidas de seis millones de judíos europeos, muertos en el Holocausto.

Ni Obama ni Sarkozy representan los intereses de sus respectivos países y gentes, no así del Sionismo bancario y de la política sionista internacional a quienes sirven gustosos, lo mismo va para sus contrincantes. La política nacional y global hoy en día es un teatro excecrable, el gran nido de culebras sobre el que convergen todas las maquinaciones del Nuevo Orden. Administra finalmente una dinastía de megaempresarios nacionales e internacionales que ocupan a los políticos de fachada, consorcios y coaliciones que liquidan toda posibilidad de emprendimiento limpio y apuestan en todo momento a dos estrategias nefastas: simulacro comunicacional de antagonismos internacionales a la democracia o a la libertad (cuanta razón tenía Jean Baudrillard) y sucios manejos políticos y económicos tras bambalinas.

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miércoles, 11 de abril de 2012

Principio Zen

En base a la sabiduría iniciática de Ejo Takata


Vacía la mente, ponla en silencio
Todas las respuestas están en tí...
Y en el fondo de tu alma mora
Dios.

Encamínate a las profundidades del
Ser,
Ilumínate para iluminar!
De nada nos vale el conocimiento, sino la sabiduría.

Aprende a callar, a hacer el bien e irradiar paz
Actúa sin prisa ni escándalo como manda la modesta conciencia
Las palabras se las lleva el viento...