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sábado, 1 de junio de 2013

Las Redes Judías: Infiltración, Dominio y Engaño

Que la historia es un relato favorable a los poderosos y a las clases dominantes, es una verdad en parte incuestionable y en parte a medias. Si sólo nos dejásemos llevar por el atemporal relato del pueblo judío y sus incontables deportaciones, persecuciones y sufrimientos, nuestro catalejo se empaña fácilmente y pasamos por alto el hecho de que se trata -al menos nominalmente- de la misma nación que encabeza desde hace cientos de años un imperio oculto pero cada vez más evidente, de los  financistas de cada una de las grandes revoluciones, de los autores/mentores de extendidas filosofías e "ismos" (capitalismo, liberalismo, socialismo, comunismo, anarquismo, terrorismo...) que cambiaron las directrices políticas, sociales y culturales no sólo de Occidente, sino del mundo entero y por cierto también, de una etnia racista que ha establecido parámetros estamentales en la propia Israel y que juramentó odio contra los "goyim" (gentiles o no judíos) desde el Talmud a los Protocolos de los Sabios de Sión.

No puedo negar que existe en mí una cierta admiración hacia el enmarañado constructo histórico del pueblo judío, fundamentado en sus altas convicciones y en su imbatible sentimiento de identidad forjada en símbolos, relatos y los fortísimos lazos a una fe estatal que se pierde en la noche de los tiempos. El hecho de ser un descendiente directo de cristianos maronitas (raza híbrida entre lo "semítico": arameos, cananeos y judíos y lo "ario": persas, griegos y templarios) tanto en la carga sanguínea como en lo espiritual/cultural me ha generado sentimientos contradictorios hacia aquella nación, de la cual es indudable todos poseemos algún nexo, ya sea racial (los judíos son parte hace siglos de la geografía europea, conociéndose estudios que revelan, por ejemplo, que al menos 1 de cada 3 españoles es un cripto descendiente) y sobre todo en lo metafísico e intelectual, pues independiente que te definas como "cristiano", "racionalista", "agnóstico", "marxista", "liberal" o lo que sea, todos aquellos ismos identitarios -sean religiosos, filosóficos o políticos- de algún modo u otro fueron sembrados por mentes judías, la élite intelectual par excellence del mundo occidental.

No puedo pasar por alto sin embargo, que se trata de la misma nación que a diario pisotea los derechos humanos de miles de palestinos y que los ha obligado a vivir en condiciones infrahumanas (con muros y apartheid de por medio, encerrados sin cargos en cárceles que violan la normativa internacional, convertidos en ciudadanos de tercera en Israel o desplazados hacia diferentes países árabes en los que se ha tercializado el conflicto), menos simpatía aún me generan las nefastas élites judías que mueven los hilos de la economía y de la política global, utilizando la triada hegeliana: tesis-antítesis-síntesis para la generación de efectos y respaldos sociológicos previamente estudiados. 

Tribunal Supremo de Israel. Construcción de inspiración masónica (con obeliscos, pirámides y referencias al "Ojo que todo lo Ve"), su construcción fue llevada a cabo con fondos de la familia Rothschild.

La Revolución Francesa, la Revolución Bolchevique, la Primera y Segunda Guerra Mundial, la Guerra del Golfo o el cobarde ataque al Word Trade Center (antesala de la Tercera Guerra Mundial, planeada hace siglos y documentada incluso en el siglo XIX, en una carta que el illuminati Albert Pike dirigiera al unionista italiano Giussepe Manzzini) son sin ningún atisbo de duda jugadas maestras de una élite judía que a la par de ocultismo y herejías condenadas por algunos de sus múltiples profetas (entre ellos Abraham, Amos y el propio Cristo), aprendió en las míticas tierras de Babilonia y Egipto, técnicas de manipulación psicológica y sobre la importancia de las ideas ("las palabras construyen la realidad", razón por la cual los grandes medios y consorcios de comunicación están en manos de judíos). Entre todas aquellas satánicas ardides menos que nada puedo pasar por alto la Segunda Guerra Mundial, cuyos sufrimientos son convenientemente acaparados por la memoria del Holocausto, relegándose al olvido la muerte de otro millar de europeos no judíos, entre ellos parte importante de la familia de mi abuelo materno, nacido en el norte de Italia, no sin justa razón un ferviente antisemita.

No son infundadas las sospechas que ligan tanto las dos guerras mundiales como el Holocausto con un plan perfectamente trazado por las potencias (y desde dentro por el lobby sionista), se comenta que fue la prominente casa bancaria de los Rothschild la encargada de financiar el plan de acción del nazismo alemán, teoría que parece consolidarse con el hecho de que destacados mandamases de las SS (entre ellos el propio Adolph Hitler), ocultaban su linaje judío. El plan desde luego fue sórdido, pero perfecto, su objetivo: desatar una gran matanza de judíos inocentes, para de este modo conmover a las consciencias europeas, de manera que surgiera la necesidad de compensar al "pobre pueblo judío", entregándoles "legítimamente" (por visación pseudodemocrática en las Naciones Unidas) un terruño en la Palestina histórica, la cual desde luego no era un lugar deshabitado. Favoreció al plan sionista el hecho de que Palestina estuviera por entonces bajo mandato británico y años antes formara parte del brazo meridional del Imperio Otomano. 

Tanto en uno como en otro imperio las influencias sionistas estaban consolidadas, de sangre judía eran muchos de los "jóvenes turcos" (facción nacionalista que terminó suprimiendo el imperio para fundar la República Secular de Turquía, dejando el destino de las últimas tierras árabes en manos de Occidente), destacó entre todos ellos el inteligente estratega y primer presidente turco Kemal Atatürk. En el Imperio Británico, casi desde su fundación, grandes consejeros, ciertos lords y ministros cargaron también la sangre de David, ninguno más emblemático que Benjamin Disraeli, el más cercano amigo y consejero de la Reina Victoria, quien se las arregló para obtener de los turcos los primeros asentamientos (kibutz) judíos en la Palestina Otomana.

La duquesa de Cambridge, Kate Middleton junto a su madre Carol Goldsmith. Ambas descienden de una noble familia judía, al igual que la difunta Diana de Gales y la Casa de Windsor.

Ciertamente la sangre es más espesa que el agua y bien lo saben los judíos. A los muchos civiles de aquel linaje que han logrado escalar a los más altos puestos políticos, militares u económicos de los distintos países, haciendo que el lobby sionista sea algo más que una simple teoría de conspiración, debe sumarse también a la totalidad de las familias reales europeas (todas ligadas entre sí). Ya desde tiempos de la dinastía Merovingia, la sangre judía comenzó a infiltrarse en las distintas coronas europeas; aquel fue el fundamento para que en la Edad Media se llevaran a cabo las cruzadas, menos para rescatar de la influencia islámica a los Santos Lugares por donde transitó Cristo, que para salvaguardar la tradición y las riquezas judaicas del Templo de Salomón, aquella construcción simbólica de la cual apenas sobrevive el Muro de los Lamentos y que fue destruida dos veces: primero en el 587 A.C. por los babilonios y luego en el 66 D.C. por los romanos.

Ello explica también porque siendo una institución surgida en Europa: la Francmasonería utiliza simbolismos y alegorías judaicas como el Trono de Salomón y el rito cabalístico, porqué la corona de Inglaterra (hoy ocupada por Isabel II) encarna para la masonería tradicional o regular a la figura de Salomón o el porqué de la relevante importancia de los masones en la configuración de los distintos movimientos republicanos en Europa, América y Asia para provecho del imperialismo inglés. Hacia comienzos del siglo XIX, la augusta institución sirvió indirectamente a los planes británicos (y franceses) de desmantelar al Imperio Español, fomentando las ideas independentistas y la lucha patriótica desde la créme militar de nuestro continente: O'Higgins, San Martín, Bolivar y De Miranda, destacan como insignes caudillos y militantes de las llamadas "Logias Lautarinas", irregulares, pero fiduciarias de la masonería escocesa. Desde entonces nuestra historia republicana quedó asociada al geist masónico, lo mismo que a nivel de RR.II., la estructura de las Naciones Unidas obedece a un esquema logial.

No debemos olvidar sin embargo, que pese a ser una institución que fomenta los nobles ideales de libertad, igualdad y fraternidad (los mismos de la Revolución Francesa) el alcance universal de la francmasonería ha desatado desde fines del siglo XVIII algo algo más que la discordia en gran parte de los países de Medio Oriente, donde fomentó el libre pensamiento entre las clases dominantes y los intelectuales liberales, lo cual explica muchos de los conflictos políticos y guerras civiles de la región, engendrados en  la insoluble disputa entre los ulemas (intérpretes de la ley religiosa) y los reformistas laicos a la hora de crear una nueva institucionalidad para los países, producto de ello prevalece una eterna anarquía que revuelve los mares para ganancia de las potencias occidentales: ayer Gran Bretaña y hoy Estados Unidos, ambos imperios capturados por la mano sionista, cuyos intereses posan sobre el petroleo, la geoestrategia y la salvaguarda del enclave occidental-israelí. 

Con todo, el hecho de que hoy en día los judíos sean literalmente "los dueños del mundo" se explica en que su poderío hoy como ayer, no se encuentra delimitado a un territorio o imperio particular, se liga más bien a la mística de la sangre y al hecho de que lograron "hacer familia" no sólo en las más altas esferas de la aristocracia económica y bancaria, sino también entre los linajes nobles de Europa. Se limita al "perraje" la influencia intelectual, ideológica, e incluso artística, proezas en las cuales la nación de David también destaca a la par o sobre los "goyim". Declararse antisemita o antijudío es probablemente la más suicida de todas las determinaciones, no por lo quijotesco que resulta revelarse contra una bien organizada red de poder, presente en todas las actividades humanas, sino porque muchos cargan también con el sino que dicen despreciar (es probable que todos tengan algún antepasado de la estirpe de Abraham). De modo que despreciar al pueblo judío es despreciarse a sí mismo, a la propia humanidad, por tanto no es mi intención velar los múltiples atropellos que se han cometido en nombre o en contra de la patria hebrea, tampoco desestimar sus certeros sufrimientos, ni la fortaleza de su fe en Yahvé que los terminó removiendo de la Tierra Prometida. Que quede claro, yo no odio a los judíos, pero tampoco niego que desprecio al ilegítimo Estado de Israel, al Sionismo y sus intenciones de acabar con el último reducto de espiritualidad aria: la República Islámica de Irán.

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jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuidado con el Internacionalismo

El paso de los años, viene aparejado (casi) siempre de una madurez intelectual y espiritual que nos hace cuestionar nuestras pueriles posiciones políticas del pasado. Es así como este blog, si bien continúa llamándose como hace 4 años: La Bitácora Liberal, poco queda en mí de aquella fantasmagoría ideológica desastillada en mil aristas de las que se cuelga tanto la izquierda libertaria como la derecha neo-liberal, sin que exista entre ellas ningún punto de concordancia. Hace tan sólo un par de años atrás yo era de los que defendía a "brazo partido" el capitalismo, porque como muchos lo consideraba el mejor modelo de desarrollo económico/social, aunque desde luego mi ignorancia era suprema respecto de la hostil maquinaria que se esconde tras bambalinas, una que tiene que ver con estructuras de dominación feudo-bancarias, forjadas sobre la espiral del creciente individualismo y la crisis de identidad de las naciones.

Si algo queda en mí del liberal o libertario que era antaño, podría ser la innata necesidad de escapar de los convencionalismos de esta época, como así mismo de la única religión que conoce hoy Occidente: el materialismo.

Me cuido hoy en día de mis impulsos liberales del pasado, porque independiente de que seas de izquierda o de derecha, el solo asimilar ciertos dogmatismos universalistas puede convertirte en un individuo asocial y frívolo, falto de compromiso con tu propia historia, tu gente, con tu realidad. Es por esta razón también que no me cuento entre los pocos que aún consideran al golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973 (pronto a cumplir 39 años) como una intervención nacionalista, ¡nada más ajeno a aquel fin!. Pues quienes asumieron defendernos del "yugo marxista", simplemente hicieron un enroque hacia al "yugo capitalista" y todo continúo en manos de los mismos maquinadores externos. No es un misterio para nadie que tanto la fracasada Kommintern como la actual internacionalización forzosa del modelo de libre mercado fueron y son artilugios destinados simplemente a socavar la soberanía de los países para ingresarnos de lleno a un plan articulado hacia fines del siglo  XIX: el tan temido Nuevo Orden Mundial.

De cara a las próximas fiestas patrias, pienso que la historia de ser justa, debiera exaltar mil veces a O'Higgins (el único gran prócer de la patria, quien renunció a sus ingentes privilegios de mayorazgo por construir Chile) antes que a José Miguel Carrera (un altanero y elitista) o a Ramón Freire antes que a Diego Portales y entiendo al fin que el Franquismo, el Nasserismo y hasta el Peronismo, a pesar de ser dictaduras, respondieron a fines mucho más nobles, transparentes y nacionalistas que el "Pinochetismo", llevado a cabo por los militares, pero articulado y planificado  por el gobierno de Richard Nixon y los economistas de la Escuela de Chicago (cuyo mentor fue el sionista Milton Friedman). Hoy abrazo mi génesis conservadora y me inclino por aquellos líderes herméticos ya en retirada, comprometidos tenázmente con el porvenir nacional. No les compro a los vende-patria de siempre (tanto de izquierda como de derecha) quienes buscan fórmulas mágicas en el extranjero,  sacrifican la equidad ante el desarrollo (destruyendo los pilares solidarios) y financian su actuar populista con fondos prestados por el FMI o el Banco Mundial, aceptando chantajes y regalando Chile a los dueños del mundo: financistas de la hambruna, de la esclavitud crediticia, de la degeneración y de las guerras, los mismos que han deshumanizado al planeta en los últimos cien años.
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martes, 1 de mayo de 2012

Bin Laden y el "Asesino de la moto", máximos generalísimos en las campañas de Obama y Sarkozy

¿Qué tienen en común la captura de Bin Laden y los asesinatos en una escuela judía de Tolouse llevados a cabo (supuestamente) por el magrebí Mohamed Merah?, probablemente nada para quienes no están habituados a cuestionar la "historia oficial" ni observar más allá de sus narices, pero para quienes denunciamos y somos más sensibles a las descaradas maquinaciones del Sionismo Internacional, todo lo anterior obedece a la misma mano invisible, una que lleva cerca de un siglo interviniendo los destinos de Medio Oriente y casi tres dominando el tablero europeo desde veladas redes de contacto y poder, los medios de comunicación y la ineludbile influencia de las dinastías bancarias, maleadas desde siempre por linajes judíos como el de los Rothschild (principales mentores del Estado de Israel y guardianes de los Tesoros del Vaticano), los Schiff, Warbug, Loeb e inclúso por sionistas estratégicamente bien posicionados como es el caso del polémico Dominique Strauss-Khan, ex Director del Fondo Monetario Internacional, la institución financiera global que mantiene premeditadamente pobre al Tercer Mundo.

Lo curioso de ambos hechos, además de apuntar al chivo expiatorio de turno: el fundamentalismo islámico, es que hoy vuelven a salir a la palestra para potenciar las campañas presidenciales de dos de los principales aliados del Sionismo: Barack Obama y el judío Nicolás Sarkozy, el primero pretendiendo quedar como héroe en la captura y ajusticiamiento de un enemigo que jamás existió (Osama Bin Laden) acontecida el año pasado y el segundo sirviéndose de un simulacro de la inteligencia francesa destinado a revivir el miedo a los árabes y al Islam que es desde hace varias décadas el núcleo migratorio más importante en el país, constituyendo una población segregada, económicamente y socialmente riesgosa, pero en términos reales, jamás un peligro fundamentalista, pues se trata (en general) de familias poco cohesionadas y en tanto poco o nada conservadoras ni religiosas. El único peligro que hoy constituyen los árabes franceses (en su mayoría de orígen magrebí u africano) no viene por el lado del extremismo religioso, sino de la pobreza y sus dos principales corolarios: la delincuencia y el narcotráfico.

Mohamed Merah, el llamado "Asesino de la moto" puede que simplemente haya sido una víctima, sacrificada por el hecho de ser árabe (un miembro de la "minoría sospechosa") con el fin de hacer correr la gran maquinaria de la manipulación comunicacional presente hoy en todo el mundo y destinada a forjar por un lado Estados policiales (potenciados e interventores) y por el otro, aumentar la aprobación popular de las actuales administraciones o así mismo asegurar reelecciones presidenciales de gobiernos especialmente occidentalizantes (anti-pluralistas) o abiertamente anti-islámicos. Hace un tiempo conocimos de cerca esta maquiavélica artimaña en torno al confuso caso del jóven pakistaní Muhammad Saif Khan quien fuera procesado por posesión ilegal de explosivos y supuesto intento por atentar contra la Embajada de Estados Unidos, siendo liberado posteriormente dada la poca credibilidad que fraguó esta historia en la opinión pública chilena. Más de alguno sospechó entónces y con justificable razón que dicho simulacro pudo ser posíble dada la conexión Sionismo-Hizpeter en una época orbitada por el cuestionamiento a Israel y el reflote de la reivindicación palestina a niveles de discusión política.

Sin duda, se impone hoy ante nuestros ojos la era más absolutista del utilitarismo, nuestras frentes marcadas están desde el nacimiento por "valores de uso" y "valores de cambio", siendo evidente que una vida en Irak o Afganistán vale -en términos de transacción- una centésima parte de la de un occidental (o al menos corre mayor peligro), cobijado entre los algodones de la dulce ignorancia. En miras de aquella nefasta publicidad y del paradigma mediático sionista se estigmatiza y direcciona el futuro de miles de niños palestinos hacia la vía dolorosa de la revolución y la guerrilla sin que nos importe demasiado, o nos parece risible (pero no una incitación) la quema de coranes en Afganistán o Nueva York que pretenden irritar a las naciones amantes de su religión con el fin de generar que la guerra inducida  en Medio Oriente no termine jamás, dado que implica gruesos réditos para aquellos que la prodigan y financian, ocupando tierras validadas sólo por sus recursos naturales (petróleo, gas y opio) y esperando que Israel siga induciendo en la opinión pública global la idea de que es un país rodeado de enemigos peligrosos, ante los cuales debe protegerse, inclúso con ocupaciones ilegales en Gaza o planes de guerra preventiva... "Nos vienen jodiendo desde los tiempos de Cristo", diría Nietzsche, pero su antisemitismo (entendido como odio a los judíos) no calza para nada en esta reflexión, pues a mi entender no todos los judíos son sionistas y más peligrosos que los propios sionistas son los filosionistas no-judíos.

Los peligros que hoy sortea la humanidad no son los que publica ni exagera el New York Times o CNN ni mucho menos uno constituído por naciones o religiones puntuales, por tanto no se dirigen mis dardos a la etnicidad ni religiosidad judaica, identidades de un pueblo heterogéneo, pero admirablemente apegado a sus milenarias tradiciones y costumbres, tampoco son los musulmanes árabes, persas o de otros tantos orígenes el gran peligro que nos intentan inculcar, dado que son ellos los únicos valientes que persisten en batallar contra el manifiesto imperio de la causa sionista, una causa que poco tiene que ver con Abraham, David y la nación de Cristo y que va más allá de la mera representación y titularidad del Estado de Israel, desligándose de orgullos de raza y territorios, para abrazar en cambio una estructura de manipulación, injusticias y usura globalizada. Es el Sionismo aquel peligroso gérmen que denuncio, instaurado en todo cuanto nos rodea, un gérmen de exclavitud que somete las actitudes de occidente y al no poder conseguir nada del pobre y radicalizado oriente (salvo la descarada extracción de sus hidrocarburos), lo sacrifica y acomoda de la mejor manera que convenga a sus intereses previamente trazados, tal cual llegó a sacrificar e instrumentalizar en algún momento las vidas de seis millones de judíos europeos, muertos en el Holocausto.

Ni Obama ni Sarkozy representan los intereses de sus respectivos países y gentes, no así del Sionismo bancario y de la política sionista internacional a quienes sirven gustosos, lo mismo va para sus contrincantes. La política nacional y global hoy en día es un teatro excecrable, el gran nido de culebras sobre el que convergen todas las maquinaciones del Nuevo Orden. Administra finalmente una dinastía de megaempresarios nacionales e internacionales que ocupan a los políticos de fachada, consorcios y coaliciones que liquidan toda posibilidad de emprendimiento limpio y apuestan en todo momento a dos estrategias nefastas: simulacro comunicacional de antagonismos internacionales a la democracia o a la libertad (cuanta razón tenía Jean Baudrillard) y sucios manejos políticos y económicos tras bambalinas.

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viernes, 7 de octubre de 2011

El Newton tecnológico

La manzana: curioso elemento en la simbología occidental. "Fruto prohibido" y origen del pecado original (tentación lujuriosa) según la moral del Antiguo Testamento y azarosa llave a través de la cual Sir Isaac Newton descubrió una de las principales leyes de la física: la gravedad. Todo en medio de una era marcada por la intransigencia de "los años oscuros" de la inquisición y de la anti-ciencia, que encarnara la baja Edad Media.

Ya en el tramo final del Siglo XX y en esta llamada Post-Modernidad, vuelve a surgir el símbolo de la manzana, aunque de forma mucho menos transgresora -al menos en apariencia- que en los siniestros años del teocentrismo occidental. El emblema Apple representa mucho más que una simple marca tecnológica (probablemente la más prestigiosa, vanguardista e innovadora del mercado), es también la representación misma del paradigma tecnológico de los tiempos modernos, de aquellos usos que a muchos en el mundo entero nos han facilitado la vida, pero que a otros tantos (y con esos tantos me refiero a agentes secretos, instituciones no transparentes y hasta Gobiernos totalitarios o paternalistas) no les es naturalmente nada amigable.

Principal responsable en la implementación -universal- del nuevo paradigma tecnológico (que según algunos historiadores es el clímax del proceso de Revolución Industrial) fue el hombre que partió de este mundo el pasado 5 de octubre: Steve Jobs. Hijo no reconocido de un inmigrante sirio, adoptado y criado por una familia de armenios; su historia se ejemplifica en la "Gran Babilonia" que representan hoy en día los Estados Unidos, donde gran cúmulo de comunidades -provenientes de todo el globo- contribuyen de forma directa o indirecta al esplendor cultural del país-mundo, en un proceso que no es más que la constante dialéctica entre usos y costumbres de las naciones originarias.

Nadie duda que partió un grande, incluso algunos han osado con compararlo con el gran Albert Einstein: padre de la Teoría de la Relatividad (fundamento ideológico de mi escuela favorita del pensamiento liberal: el Perspectivismo) y el hombre que reconcilió a Dios con la ciencia. En adelante, el logo de la manzanita impreso en celulares, computadores, iPods y demás insumos tecnlógicos de uso personal, nos recordarán siempre la que fue su apasionada gestión en vida: aportar a la innovación y al progreso del paradigma tecnológico, del que apenas precenciamos la apertura. Y tal como leí por ahí, en un sitio tan insignificante como este: "primero vino el fuego, luego la rueda, después la escritura, más tarde la imprenta, el avión, los satélites y la computadora Apple". Gracias Steve Jobs!

domingo, 26 de junio de 2011

Las raíces árabes del jazz y el blues (Gunnar Lindgren)

La música es mucho más que ritmo, compactación de sonidos y coherencia harmónica, es una expresión sociológica y cultural como cualquier otra manifestación del arte, ligada desde luego a la historia, las costumbres de una época, visión del mundo de un colectivo determinado y un delimitado espacio físico-temporal. Carga también un discurso que corre tanto por dentro como fuera de ella y que desde luego es importante analizar, ya que como expresión subversiva la música constituye también una vehiculización importante de los sentimientos, las angustias y de los ideales.

Desde tiempos inmemoriales la evolución de las expresiones musicales en el mundo han estado sujetas al proceso de globalización, el cual desde luego no es nada reciente. No me es difícil imaginar por ejemplo que la banda de guerra de las tropas romanas fuera replicada con exactitud rigurosa en cada una de las comarcas dominadas por el imperio, desde las Galias al antiguo Egipto, así mismo los ritmos que heredaran las culturas "hispanizadas" del continente latinoamericano están provistos de aportaciones europeas de la más ignota tradición a la par de una extensiva influencia árabe (o más bien morisca) bastante fuerte en el sur de España de donde provino la gran masa de nuestros conquistadores.

España es parte del micromundo Mediterráneo y por tanto no es de extrañar aquel vínculo cultural/musical, de igual manera que la Tarantela en el sur de Italia o la música folclórica de Grecia y los Balcanes reflejan bastante semejanza a ritmos como el Chabi de Noráfrica o el Dabke de Medio Oriente.

Hoy no es un misterio para nadie que la Cueca, la Zamacueca y hasta en algo también la Samba carioca están provistos de una extravagante mezcla de influencias hispano-árabe (el Flamenco), indigena americana y africana. De lo que no muchos estabamos al tanto, sin embargo, es de una posíble conexión árabe en las raíces de la música afro-norteamericana; teoría que sin duda revoluciona completamente el actual estadio de conocimiento, dado que la música popular afroamericana (jazz y blues) es la base de toda la música contemporánea, el Blues por ejemplo fue padre de todas las vertientes del Rock, los improves del Jazz evolucionaron hacia estílos tan diversos como el Funk, el Reggae o el Ska y la constante generación o busqueda de nuevos sonidos en muchos casos consiste en revisitar las bases del jazz y el blues.

De dar crédito a este bien detallado argumento del músico y musicólogo sueco Gunnar Lidgren, nada menos que un siglo completo de música occidental trendría su razón de ser (como otras muchas materias ligadas a la cultura y a la ciencia) en los avanzados aportes del Mundo Árabe Medieval, una realidad que desde luego el actual historicismo y determinismo occidental pretende hacernos olvidar.

Las culturas islámica y árabe han tenido mucha más importancia en África de lo que la mayoría de la gente imagina. Los esclavos originarios de África Occidental provienen de países con distintos patrones de cultura árabe. La tercera descendente, característica tanto de las canciones de África occidental como de los blues, debe vincularse a la tradición musical árabe.


Gunnar Lindgren

jueves, 12 de mayo de 2011

El "oro tinto" chileno

No solamente del cobre vive Chile, una industria de exportación mucho más sofisticada y actualmente en plena expansión es sin duda la del vino. Si años atrás los productores masivos de esta bebida típica de la dieta mediterránea alcanzaban prestigio poniendo la cata de sus productos en las grandes subastadoras en Nueva York, Londres o Berlín, hoy en día morirían por ingresar al mercado chino y a las grandes subastas de Hong Kong.

Hoy por hoy, no son ni Estados Unidos ni Europa los principales mercados a los que están apuntando las firmas vitivinícolas, lo es en cambio uno menos tradicional dentro de este negocio y cultura culinaria: Asia. El enfrenable crecimiento económico de países como China, la India, Corea y Taiwán, como así mismo del golpeado Japón está cambiando el rostro y configuración del mercado del vino, como también de otros productos occidentales que sólo se consumían en países del hemisferio... no es un dato menor considerar las altas tasas de crecimiento de estos países; en China por ejemplo, donde la economía crece en un promedio de 9% anual, son de a miles los "nuevos ricos" que surgen a diario e indudablemente esta gente ha ingresado a un quintil de la población en que los gustos y estilo de vida son más distinguidos y primorosos, el clima propicio donde el buen vino encuentra sus espacios. Si sumamos a esto la incalculable cantidad de hoteles y restaurantes de lujo que se construyen cada hora en China, las posibilidades del vino como producto de exportación de primer orden, aumentan considerablemente.

Otra economía a la que no debiéramos quitar los ojos de encima, es Taiwán, otrora un país pobre, pero hoy en día la economía que más crece en el mundo: un 18% de promedio anual. Son además el segundo productor mundial de artículos tecnológicos, pero en cuanto a recursos primarios, energía, industria básica y productos de consumo, son altamente dependientes, un país con el cual todo el mundo quisiera comerciar.

Sin duda, son incalculables las posibilidades que ofrecen los mercados asiáticos para pujantes economías como la nuestra y creo que Chile, desde los años '90 a la fecha ha sido eficiente en colgarse del actual boom económico de estos países, aunque muy probablemente no esté aprovechando las ventajas comparativas sobre sus competidores más directos. Respecto del cobre está todo dicho: China y los países del sudeste asiático son nuestros principales compradores, pero en la industria alimenticia es evidente que Perú va algunos pasos adelante: el vino peruano, por ejemplo, no goza de gran fama en los mercados tradicionales, pero está igual de posicionado que el nuestro en las grandes subastas de Shangai y Hong Kong, a la par del Pisco.

Actualmente los países latinoamericanos junto con diversificar sus mercados (para no ser dependientes y sobrevivir a potenciales periodos de crisis de sus compradores) están produciendo un sesgo hacia Asia; Venezuela y Perú son dos economías que ven en el continente amarillo, una mayor proyección futura para sus productos, mientras otras naciones se quedaron estancadas en los intercambios tradicionales con EE.UU., Europa y el subcontinente o en el mercado internismo en los casos puntuales de Argentina y Brasil. Es una ventaja enorme que nuestro "oro tinto", más que competir, se cotice bastante bien en países que tienen gran conocimiento sobre este elixir y que desde luego figuran como principales productores: España, Italia, Francia, EE.UU., Brasil, etc.

Sería factible, por lo tanto, esperar que el gran prestigio internacional del cual goza nuestro vino, explose en un boom de dimensiones inimaginables, acorde al nuevo estilo de vida al que están accediendo varios millones de personas en China y el resto de Asia, lo que también devendría en un cambio de patrones culturales, de tal forma que dentro de unos años el vino no sólo estará al alcance de los bolsillos más pudientes en estos países, sería esperable que toda la producción nacional - incluyendo al vino de "no almacenaje" - sea demandado por un mercado que crece sin tope visible. Indudablemente esto forjaría en el país otro microclima cultural y económico, respecto del cual cada chileno - desde el inversionista al agrónomo, pasando por el comerciante y los entendidos de marketing - querrá formar parte para obtener su propia tajada. Mientras tanto las enotecas en China y otros países de la región, continúan acumulando millones de botellas que pasados los años serán vendidas a precios mucho más altos, porque el buen vino "no se pica", el buen vino se revaloriza con el tiempo.

viernes, 11 de febrero de 2011

Democracia y gobiernos impopulares

En las horas precedentes a la escritura de este post, el presidente de Egipto: Hosni Mubarack, renunció al mandataje del país árabe/africano. A estas horas el mundo sigue atento a ese proceso.
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El leviatán egipcio finalmente se ha pronunciado, salió a las calles, protestó, dejó de asistir a sus lugares de trabajo, congeló la economía durante semanas boicoteando al gobierno de manera caótica. Es el demos el que ha hablado, es el demos el que tiene siempre la última palabra. No tienen más peso en este sentido los políticos, que los portavoces sociales, los intelectuales que congregan masas y la gente común, que es la primera en reconocer cuando las cosas marchan mal.
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Hoy muchos hablan de un "triunfo de la democracia", algo curioso para un país que apenas congrega y está en condiciones de asegurar los mínimos derechos fundamentales, un país donde la religión y el fundamentalismo (la peor gangrena de las sociedades en oriente) le siguen ganando la partida al individuo, donde la razón del hombre, sigue siendo anulada por el espíritu del Estado y las leyes divinas, un país como tantos otros, cansado de cargar el "hiyab" de sus antepasados y al que no le basta con mirar 4000 años atrás para conformarse y decir: "eramos grandes, la civilización de las pirámides y de los faraones".
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Me alegro por Egipto, hoy es un gran día para el tercer mundo, Medio Oriente comienza a respirar cambios, esperanzas y así mismo desafíos. Los caudillos morales, aquellos cobardes que se ocultan en las falsas escrituras, en los crédulos y en los inmolados, hoy menos que nunca son la "vaca sagrada" de nadie, Egipto logró derrocar un mal gobierno, pasando por encima de cientos de imanes que pretendieron poner freno a la mente disidente. Hacia delante, el camino a seguir, es sin embargo bastante extenso y sinuoso y me atrevo a decir que Egipto caerá una y otra vez en lo mismo. Ya esperan por hacerse con el poder otros diez Mubarack, mientras la promesa de una democracia plena, seguirá cayendo a piso una y otra vez por el propio peso de la historia, de eso sabemos mucho los latinoamericanos.
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Todas las democracias del tercer mundo no son tal, sino más bien un proyecto, idea, un experimento. Debemos comprender que como mínimo, definen democracia las libertades civiles y la igualdad jurídica, pero sin crecimiento económico y oportunidades globales para todos los ciudadanos de un país (incluyendo a los inmigrantes) esta no puede prosperar. Si no es es más bien discreta la brecha entre ricos y pobres, y sin la existencia de una clase media amplia y pujante: no habrá remedio que evite a los gobiernos seguir siendo patriarcales, arbitrarios e instables.
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Democracia no se limita a la práctica del voto popular y a las elecciones periódicas, democracia va de la mano con el triunfo de las ideas liberales y humanistas (por esa razón un Estado teologizado, no puede aspirar a ser también democrático), dando prioridad al precepto de que el ciudadano no tiene barreras, ni materiales ni del espíritu, y que siempre tendrá posibilidades de prosperar a menos que no esté dispuesto a trabajar arduamente por sus fines.
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Tristemente, no hay muchas posibilidades de que las democracias (verdaderas y no simplemente nominales) prosperen en el tercer mundo y de existir algunos proyectos más exitosos que otros, siempre claudicarán ante la amenaza interna del descontento y la anarquía. Las democracias deben ir de la mano con el desarrollo económico, el incremento de la educación y el libre emprendimiento del hombre. A falta de estos factores, surgen más temprano que tarde regimenes impopulares, como el Medio Oriente y Egipto ha conocido muchos. En ciertos casos, estos son una mejor alternativa a seguir o continuar que las "falsas democracias", orbitadas siempre por el caos, al ser comprendidas de manera mucho más moderna y progresista por los ciudadanos, y de otra muy distinta por los políticos, curtidos en el arte de "salir del paso", hacer promesas de largo aliento, sacarse la foto, simular y mentir.
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martes, 2 de noviembre de 2010

Conatos de atentados en Grecia: ¿Chile en la mira?

Esta mañana llegó la noticia de una tentativa terrorista contra la Embajada Chilena en Grecia. Un paquete explosivo habría sido destinado a la propia embajadora en el país europeo: Carmen Ibañez (alias "La Regalona"), paralelamente las embajadas de Estados Unidos, Rusia, Bulgaria, Suiza, Francia y Alemania también recibieron los suyos, por fortuna sin grandes tragedias que lamentar.
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Actos de tan insondable cobardía serían atribuíbles a grupos de la izquierda radical, que estarían reaccionando (de la única manera que parecen conocer a lo largo y ancho del planeta: por la vía violenta) con anticipación a las elecciones regionales de aquel país, prontas a celebrarse.
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¿Porqué la Embajada de Chile?. Analicemos algunos de los países seleccionados: Naturalmente la Embajada de los Estados Unidos debía figurar sí o sí, debido a que es siempre el principal blanco de atentados de estos grupos que dicen luchar contra el "imperialismo" y hacen solidaridad de causa con los oprimidos por el modelo en países como Irak, Afganistán o Cuba, por similares patrones figura también la Embajada de Rusia, un país que desde Europa Oriental se sigue observando con recelo y ante el cual no ha mermado el fantasma del intervencionismo, luego está Francia, repudiada por la administración de Sarkozy y la vecina Bulgaria, con la cual las relaciones diplomáticas no pasan por su mejor momento, debido entre otras cosas a la injerencia de un tercer país: Turquía. Cabe preguntarse entónces por segunda vez, ¿Qué monos pinta Chile en todo esto?.
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Al parecer la desgraciada fama (desgraciada porque aquello nunca debió ocurrir) de los 33 mineros atrapados dos meses bajo tierra, noticia que recorrió y se transmitió hasta el cansancio en los medios de todo el mundo, ha hecho que porfin otros países consideren nuestra existencia. Y si detrás de todo esto está la extrema izquierda, no queda más que sumar dos + dos y llegar a la liviana conclusión de que el amago se llevó a cabo con el fin de perjudicar a un gobierno de derecha sudamericano.
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En lo personal, Grecia es un país que me interesa bastante y al cual considero una "olla de presión a punto de estallar", con tal polarización en lo político y hasta lo religioso (una constante batahola entre agnósticos y fanáticos del cristianismo ortodoxo) que es sólo cosa de ver como el país de Platón, Plutarco, Pericles o Aristóteles se va degradando más rápido que lentamente. Los contrastes demográficos en Grecia se comportan de igual manera que en países como Líbano, Turquía o Rumania, una constante fricción entre el progreso y la modernización sostenida por algunos versus el tradicionalismo y orgullo de glorias pasadas presentes en la población restante.
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martes, 26 de octubre de 2010

Neo-orientalismo: La revancha de las ideas

De la Ciencia Política, tres de mis temáticas favoritas son las siguientes: 1) El dualismo Estado/individuo (en mi caso, visto desde la óptica liberal); 2) Las relaciones élite/sociedad y las estructuras de dominación y 3) la creación de identidad: ciudadanía o nacionalismo. Esferas indispensables para comprender cualquier estado de las relaciones político-sociales y a la vez muy interdependientes.
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Quienes siguen este blog (si es que los hay), habrán notado probablemente, que en los más de dos años que llevo escribiendo de manera independiente en esta bitácora, el tema más abordado ha sido sin duda el primero y al cual achaco siempre como corolario inmediato a los otros dos. Es después de todo el Estado el ente responsable de la "mistificación" o de la creación de "símbolos" identitarios, una institución espuria manejada por un cerebro elítico que pretende dar coherencia a una historia de pertenencia e identidad racial o cultural, muchas veces fundamentada en meras mentiras o verdades a medias, incomprobables o de un eco muy lejano con el fin de mantener aquel statu quo tan antiguo como el propio hombre y presente desde las estructuras tribales: la realidad de un "doble estamento": el de los gobernantes y el de los gobernados, diferencias nada sutiles a las que continúan aportando las distancias económicas, la falta de oportunidades, el racismo y la tradición nobiliaria, entre otras muchas variables.
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Como chileno, como sudamericano y así mismo como descendiente directo de inmigrantes, nació temprano en mí el inusual interés de enfocarme gran parte de mi vida en estas materias. Al estudiarlas, no creo estar indagando a un "otro", sino más bien enfocándome en mi mismo y en la extensa historia forjada tras de mí. De esta manera es probable que mi comprensión de doctrinas relativamente modernas como son el "orientalismo" o su secuela actual: el "neo-orientalismo" toquen una fibra más sensitiva que cerebral. Más aún tomando en cuenta que dos de mis cuatro abuelos son de orígen libanés.
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Pero ¿Qué es el orientalismo?, ¿A que refiere este concepto?, ¿Es otro"ismo" ideológico?, ¿Un orgullo y veneración de lo oriental o de lo asiático como tantos erróneamente suponen?, la respuesta es un tajante NO. Edward Said, fue tal vez el primer autor en enarbolar la bandera del orientalismo, para luego prenderle fuego y echar por el suelo toda la horda de prejuicios que lo constituyen. Desde su punto de vista, "orientalismo" es una construcción intelectual occidental fundada en reflexiones y tópicos ignorantes, imputados a las tradiciones y a la cultura de quienes habitan el otro lado del hemisferio. De esta manera, similar a la sarta de mentiras con que se tiende a constuír el sentido de pertenencia de las naciones, el orientalismo vendría a ser otro tipo de construcción, una de tipo etnocéntrico y hacia fuera, hacia todo lo extranjero, en especial: lo no europeizado, lo no judeo-cristiano, lo no democrático, etcétera, exagerando en tales casos todo aquello que resulte pintoresco o grotesco, tachándolo con cierto aire de superioridad. Del otro lado, reviene la actitud contraria: el occidentalismo, la animadversión prejuiciosa hacia todo lo occidental, algo de lo que también escribió mucho Said.
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No es extraño imaginar que en un mundo donde persisten tales criterios, el conflicto esté siempre latente, especialmente en países donde deben lidiar dos religiones o cosmovisiones distintas, algo que en el actual estadio de globalización que vivimos, es una realidad cada vez más palpable y preocupante, especialmente en el primer mundo. Y ahí tenemos a Sarkozy tratando de impedir el uso de la "burka" entre las mujeres islámicas o la amenazas de quema en masa del Corán de parte de un pastor evangélico (así son los fundametalistas religiosos, un verdadero asco!), a raíz de la construcción de una Mezquita en las cercanías de "la zona cero".
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La ignorancia es la única llama del espíritu que prende hasta con agua, por esa razón todo lo "indocto" es tan grandilocuente; especialmente aquello en lo que ha mediado una especie de adoctrinamiento o lavado de cerebro, como ocurre justamente con el nacionalismo exacerbado y la religión. En medio de esta selva y haciendo justicia a la verdad como el filósofo (que no se conforma con ver el contorno de las sombras), surjen desde la vereda de la experiencia, con un pie en el Levante y otro en los Estados Unidos (actual cuna de la metafísica occidental), escritores como los que quiero presentar hoy, todos de orígen palestino o libanés, con un interés en común: mutilar el etnocentrismo, poniendo en evidencia la excesiva carga idealista que corre tras los bastimentos del orientalismo y del occidentalismo, analogamente.
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Conozcamos parte de sus biografías.
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EDWARD SAID (1935-2003)
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Muchos le llaman el "padre del orientalismo", aunque en tales casos el concepto está mal dimensionado. Said, no era un abanderado del "espíritu oriental", sino más bien un analista que con flagrantes argumentos históricos y denunciando el peso de los hechos, plasmó en sus libros, entrevistas y ensayos; la fragilidad de los dogmas de occidente en relación a medio oriente y viceversa. Una serie de inexactitudes arrastradas desde la antiguedad o la Edad Media; periódo en que ambas regiones se consideraron enemigos religiosos y se atribuyeron de manera mutua una serie de "mitos" denigrantes.
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Said nació en una familia cristiano-palestina de Jerusalén, que tras la ocupación israelí se vió obligada a emigrar primero a El Cairo (Egipto) y luego a los Estados Unidos, de estos eventos provino su tacto cosmpolita, como así mismo no fue extraño que desarrollara cierta enemistad hacia el sionismo, al que habría considerado como otro constructo nacionalista fundado en la pertenencia más religiosa que racial de los judíos del mundo, llamados a hacer nuevamente patria en Medio Oriente.
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Además de prolífico tratadista y filósofo, Said fue también activista político y músico docto, llegando a entablar gran amistad con el pianista argentino Daniel Barenboim, sobrellevando en este sentido cualquier prejuicio estúpido que desúne, como son la política o la raza (Barenboim es hijo de inmigrantes judíos) y tendiendo un puente a través del arte, juntos formaron luego una orquesta exclusivamente constituída por jóvenes árabes y judíos: la West-Eastern Divan, llamada en parte a romper el hielo entre ambas naciones, unidas por el hilo de la historia y un orígen más común de lo que se cree.
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En sus últimos años de vida, se instaló un tiempo en los territorios palestinos, para empaparse entre quienes consideró "su gente" en el polvorín del activismo. De estos años se intenta opacar la parte pacifista de su biografía, recalcando un hecho en particular: cierto día se vió preso de un arrebato de ira al ver como unos tanques israelíes pasaban por encima de propiedades palestinas, como uno más de los civiles descontentos, Said comenzó a lanzarles piedrazos desde cierta distancia. Falleció el 2003, dejando tremendas obras como "Orientalismo" de 1978, "Cultura e Imperialismo" del 93 y "El fin del proceso de paz" del 2000, de gran cuantía para analistas interesados en el conflicto árabe-israelí.
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RASHID KHALIDI

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Escritor e historiador neoyorkino, de padre palestino y madre libanesa. A Khalidi se le reconoce como continuador del legado de Edward Said y en tanto como uno de los máximos exponentes del neo-orientalismo. Debido a su religión musulmana y a que se manifiesta abiertamente como anti-sionista, lo que no es equivalente (necesariamente) del antisemitismo, ha generado una y otra vez ronchas entre sus detractores, en especial las élites judías de EEUU, de conocida influencia en el Gobierno y los medios de comunicación.
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En su libro "Identidad Palestina", Khalidi reconoce que aquel nacionalismo es relativamente nuevo y nacido prácticamente de la nada, construído en base a las circunstancias de una recolonización hebraica durante el siglo pasado y que incomodó tal vez de manera tardía a los árabes de la región. De la opresión del pueblo israelí, nacería finalmente la verdadera identidad palestina, forjada en la impotencia, el dolor y la desdicha común de tener que convivir con una nación más poderosa, que paulatinamente les fue ganando terreno y desplazándolos de la que siempre habrían considerado "su tierra" (eso finalmente no es tan así) o tierra de los árabes y tratándolos en el intertanto como un escollo a sus fines.
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Según Khalidi, en general todos los nacionalismos árabes son de creación muy reciente y en parte inducidos por la influencia europea en la región, en su condición de ex-protectorados. De hecho así como el nacionalismo libanés busca la individualidad, desligándose del resto de pueblos de lengua árabe (palestinos, sirios, jordanos, etcétera) para formularse sobre un pasado fenicio, el nacionalismo palestino se fundamentaría en otra inexactitud: tomando la nación su nombre de los "philistinos" o "filisteos", aquella extinta civilización enemiga y opresora de los antiguos judíos y a la que según el mito perteneciera el gigante Goliat, decapitado posteriormente por el Rey David.
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Para Khalidi, e igualmente para quien escribe estas líneas, la idea de una identidad árabe es también muy confusa, debido a la muy improbable homegeneidad racial y cultural de los pueblos que manejan aquel idioma, de hecho el árabe no es más que eso: una lengua y no una raza, como así mismo no toda la gente que habla español son ibéricos. Otro de los criterios presto a confusión del orientalismo, guarda relación con la religión: en particular, la percepción occidental del islam, una religión en plena expansión, vista por muchos postapocalípticos como "semillero de maldad", pero que en el fondo posee tantas aristas que enumerarlas no viene al caso y será tarea para un próximo post. El islam ultraconservador y el islam progresista varía de país en país y de región en región, de tal manera que un shiíta en Malasia no es el equivalente a un occidentalizado sunita en Estambúl o de un converso europeo en Lóndres.
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Finalmente, hay que destacar que Rashid Khalidi es un amigo cercano de Barack Obama, lo que en otro tiempo trajo algunos contratiempos al Presidente afro-americano, debido al siempre persistente lobby judío y su tendencia a satanizar a todo aquel que se muestre en franca oposición a sus estrategias o políticas. Cito a continuación palabras textuales del autor: "El que los israelíes se dediquen a maltratar a otro pueblo (a los palestinos) resulta a todas luces paradójico, puesto que muchos descienden de víctimas de la persecución, los pogroms y los campos de concentración".
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JAMES ZOGHBY
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Académico libanés-americano y presidente del prestigioso Arab American Insitute. De naturaleza muy conservadora y a diferencia del crítico constructivista anterior (Khalidi), bastante apegado también al nacionalismo americano.
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Zoghby encarna una importante posición, en representación de la estimable y no tan pequeña comunidad árabe de los Estados Unidos, también lo hace como portavoz de los países de orígen, extendiendo aquel puente tan necesario para la conciliación de los pueblos.
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Humanista, doctor en economía y experto en religiones, ha canalizado su lucha contra el etnocentrismo de occidente, mediante fórmulas liberales destinadas a minimizar la discriminación y a fomentar el conocimiento multicultural. Sin ir más lejos, la comunidad árabe en Estados Unidos tiene la misma data en aquel país que la de inmigrantes italianos, judíos y europeos orientales, todas por igual, vistas en menos en un primer momento como aporte formativo y valórico a la sociedad americana o consideradas apenas como "mano de obra barata", pero que sin embargo, en muy poco tiempo dieron vuelta tal persepción ayudando a fortalecer la cultura (tornándose inclúso ultra-nacionalistas) y al desarróllo económico sostenido del país.
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Los árabes llegados principalmente de países como Líbano o Siria, ayudaron a engrosar las listas de profesionales, empresarios y académicos, al punto de que algunos de sus descendientes lideran hoy grandes firmas nacionales como Apple (en el caso de Steve Jobs). En un mundo tan globalizado, pero a la vez tan segregador, gente como Zoghby pretende destacar el gran valor de la diversidad y el cómo después de tantas décadas, el aporte inmigrante continúa vigorizando al progreso americano, así mismo se vuelve a mirar atrás, a los hermanos de sangre que quedaron lejos, desprovistos muchos de iguales oportunidades para surgir en la vida, opacados además por la ignorancia y los prejuicios occidentales que ellos a toda costa están dispuestos a borrar, con ningún mejor respaldo que el de sus propios ejemplos y éxito.
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lunes, 31 de mayo de 2010

Define tu posición, el mundo avanza muy rápido

En esta, la "era del eterno tránsito" y de los cambios expeditos, se te presentan dos alternativas: o ir a la deriva (dejarte llevar por las circunstancias), o institucionalizar tu vida en miras de una trascendencia o de la integridad personal, simulando al roble, cuyas hojas florecen cada primavera, caen en otoño, pierde sus ramas, ve crecer otras nuevas, da frutos, resiste tempestades, sobrevive a generaciones completas de personas, se mantiene inerte frente a los cambios epocales y cuya continuidad está regida absolutamente en su base: el tronco, sostén de una existencia que emergió de un simple y casual brote.

Existe hoy una insondable tirantez entre los valores tradicionales (localistas, de la familia, religiosos, etcétera) y las actitudes importadas, agudizadas en la globalización y la era de las comunicaciones o tecnologización masiva, nuevos emblemas seculares, que con poca facilidad logran disimular su carga de imperialismo ideológico. Es en este orden que frente al "ruido cultural", emergen respuestas exaltadas (y de paso equivocadas) de países paternalistas como China e Irán, ya sea interviniendo redes sociales en internet o canales de comunicación adversos a sus políticas de gobierno. Más exaltada y radical aún es la determinación de un país como Corea del Norte (o de Cuba en su momento) que opta terminal y unilateralmente por el aislamiento.

La inminente colisión entre patrones de vida más conservadores y otros "pseudo-progresistas" explica en buena medida los conflictos actuales en el mundo; particularmente donde la brecha entre ambas cosmovisiones es más palmaria (Medio Oriente, Sudeste Asiático, Europa Oriental e incluso ciudades completas del sur de Estados Unidos, especialmente las dominadas por los menonitas). Interesante de analizar es el caso de Turquía, país fragmentado internamente entre agnósticos pro occidentales e islámicos sunitas, un micromundo de contrastes que irradia la imaginería de los personajes (estereotipados) de los libros de Orhan Pamuk, en que aquellos más conservadores y apegados a la religión, pese al atractivo de la modernidad y lo práctico de las nuevas ideas, con cegada obstinación se resisten, manteniendo intactas sus atemporales convicciones.

La otra alternativa es ir "a la deriva" y de paso ser un buen moderno, adaptarse a los tiempos o adelantarse incluso a ellos (ser visionario), viviendo el día a día, casi improvisando. A lo largo de este camino, el mayor peligro que se corre es llegar a convertirse en un "travestido existencial", perder un poco la brújula y hasta la identidad. Ser como aquellas personas que van a misa los domingos y el resto de la semana prenden velas a alguna réplica de Buda o Krishna (paganismo espiritual a falta de integridad religiosa), o que se dan una vida de lujos para aparentar cierto estatus, mientras que la única realidad es que las deudas les agobian. Buscan desvincularse de las pequeñeces de su país, piropeando a culturas que no les pertenecen (un chilenismo ad hoc: "se tiran los peos más arriba del poto"). Gente que va por la vida como monos de zoológico imitando más que existiendo, fijan sus referentes del momento y al día siguiente los olvidan para seguir a otros que están más en boga. Si eso implica ser moderno, yo personalmente preferiría ser fundamentalista o vivir en un anacronismo.

¿Sabes quien eres realmente?, ¿te sientes orgulloso de ser tú mismo?, o más bien ¿necesitas de la aprobación del resto para sentirte vivo?. Obsérvate un poco en el día a día y analiza tu situación, esta pseudo modernidad no es tan diferente del patético mundo feliz de Aldous Huxley, hoy dejamos de existir si estamos fuera de una red social (llámese Facebook, Messenger o el insípido Twitter), sino vestimos "a la pinta" (y ¿a la pinta de quién?: de cualquier otro imbécil que no seamos nosotros mismos o de los convencionalismos de la moda, inducidos por las dos o tres cadenas de multitiendas oligopólicas que nos abruman, provistas en este país de una inusitada facilidad para coalisionarse, ampliar sus rubros y pasar impunemente por encima de las PYMES, acrecentando su "nichito" en el mercado, gracias en parte a nuestra crónica carencia de identidad y espíritu crítico). En esta suerte de arribismo cultural dejamos de ser considerados dignos sino nos respalda a lo menos un título (aunque el mercado nacional esté saturado de profesionales y la educación superior sea hace tiempo uno de los negociados más fructíferos) o sino llegamos a ganar sueldos de entre 7 a 20 veces superiores al mínimo. ¿Te hace todo esto más persona?, ¿Implica algún tipo de perfeccionamiento?

A mi parecer al menos, sólo la integridad implica virtud; prosperar espiritual antes que materialmente, valorarte como el ser humano único y diferente que eres y así mismo a quienes tienen que ver con tu historia personal, conocer tus verdaderas necesidades, flaquezas y fortalezas, luchar por tus objetivos y quimeras, aunque fuera nadando contra la corriente. Tu existencia no ha sido forjada para "impresionar al resto", sino para confortarte a ti mismo. Es esta la única manera de emular al milenario roble y trascender, gestión que no implica necesariamente ser más conservador que progresista, al contrario, es una de las cualidades del progresismo el mantener inalterados sus fundamentos valóricos y tomar parte en una constante dialéctica con "el otro" (polo opuesto), para de esta manera moverse con determinación y soltura por el imprevisto caudal de la modernidad.

Define tu posición o atente a la anarquía, el mundo avanza muy rápido.

sábado, 20 de marzo de 2010

El futuro de la Globalización: ¿Repensar una nueva raza universal?

Según la revista Time, el rostro de esta mujer creado por una simulación de computadora, será representativo del futuro fenotipo norteamericano. La constitución física de una nueva raza, podría resultar muy similar al tipo mediterráneo actual, mayoritario en el sur de Europa, Latinoamerica, Asia occidental y Medio Oriente.
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"En lo puro no hay futuro, la pureza está en la mezcla, en la mezcla de lo puro, que antes que puro fue mezcla", versa el coro de un conocido tema de los españoles Jarabe de Palo. Ciertamente la reflexión de este post es muy contemporánea y no representa en absoluto un anacronismo racista ni nada por el estílo. El actual estadio de globalización, las constantes migraciones, el interculturalismo y la creciente tasa de matrimonios interraciales en países como Estados Unidos, Inglaterra y Francia, ha sacado a relucir este tópico de discusión y es que la democracia y el pináculo de la proclama universal de los derechos humanos, son procésos que a la larga culminarán también en la evolución de aspectos antropológicos, en otras palabras una mutación radical de los esquemas de nación que no tan sólo serán visibles en la dimensión cultural y tecnológica sino por sobretodo también: etnográfica.
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Es evidente que a pesar de la defensa irrestricta, las pruebas ciegas y absurdas de los separatistas raciales: la raza pura es la más retrograda de todas las ideologías, ya que no existe ni existirá jamás algo parecido. Y ni siquiera los apartados pigmeos, los enclaustrados indígenas amazónicos, ni los ainus japoneses (como alguna vez se supuso) consituyen un ejemplo remotamente cercano. Seas mulato, mestizo americano, europeo, indígena, africano o asiático de piel amarilla, lo único que nos da la impresión de pertenecer a un grupo u otro, no son los genes, no es la sangre: más bien es el fenotipo, vale decir el aspecto físico, tus rasgos caractéristicos.
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Así sea dicho, sólo basta con posarse cinco minutos frente al espejo y analizarse un poco físicamente: desde el color de nuestra piel, al largo de las extremidades, la forma del tronco, la simetría del rostro, etcétera, datos que nos detallan el pasado. Sigan el ejercicio y se darán cuenta con facilidad, de que la mayoría de nosotros no somos ni más ni menos mestizos. Pómulos salientes (el rasgo característico del índigena americano) o cuerpos menudos y extremidades largas (típicos del fenotipo mediterráneo), son rasgos comunes en estos parajes, aunque de seguro, abundan también señas que acusan algún otro orígen. Es como somos, producto de la mezcla de razas ántes ya mezcladas o mejor dicho el subproducto de un subproducto fenotípico.
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Niña pertenciente a la etnia uyghur de China, parte de una minoría racial que acusa evidente mezcla de elementos: europeo-nórdico y asiático-mongoloide.
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Niña indú, de la región de Punjab con ojos tan claros que se desdicen con el color de su piel. La India es el país-continente más poblado del planeta, con la mayor diversidad de razas y fenotipos conocidos. Es probable que esta niña exhiba los rasgos de antepasados indoeuropeos provenientes del Cáucaso que legaron el idioma y la milenaria cultura (sánscrita) a todo el territorio.
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Nuestra definición del otro, siempre es formulada con un dejo de etnocentrismo: como analizando a un ente distinto, a un "otro" radicalmente diferente de nosotros, tanto en lo cultural, como en lo espiritual y desde luego también en lo étnico. La mayor parte de las veces esta es una cualidad dictada por nuestro subconsciente y otras tantas, difundida como una peligrosa pancarta política segregacionista cuyos efectos en la historia antigua y reciente ya los conocemos: el abuso contra los pueblos índigenas en tiempos del Imperio Español y Portugués, los pogroms, el genocidio armenio, el aparteid, el holocausto, etcétera. No recuerdo si fué Henry Miller o algún otro escritor norteamericano quien con bastante lucidéz en los años cuarenta sentenció lo siguiente: "tuve que convivir con los negros, para descubrir que eran espeluznantemente iguales a los blancos o tal vez más parecidos a mí que otros de mi misma raza".
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De esta manera, el racismo es claramente un constructo político que por lo general persigue siempre la imposición de una mayoría étnica a una minoría de la cual desconfía o de la que se pretende obtener algún provecho. Nunca son muy claros los fundamentos antropológicos y científicos que mueven a estas peligrosas ideologías que nos atiborraron en el siglo pasado. Por lo común se nos presentan como facismos, a veces disfrazados subliminalmente en la vida cívica.
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Desde que el mundo es mundo, las más diversas naciones se han atribuído la condición de "supremacía racial", sin que esta peligrosa idea haya sido monopolio de la raza blanca, de hecho chinos, japoneses y hasta algunas culturas precolombinas llevaron a cabo sus expansiones históricas tomando como fundamento preceptos racistas. Son los ignorantes y los idealistas quienes compran las vagas razones del poder en tiempos de crisis, así en la Alemania Nazi, por ejemplo, se propagó con facilidad no sólo el odio anti-semita, sino también el anti-eslavismo (antipatía a los pueblos eslavos: polacos, checos, rusos, etcétera), una doctrina que en sus planteamientos racistas ocultó razones mucho más sórdidas y de mayor peso como el mentado interés alemán de expandirse por el terreno físico (y de abundantes recursos primarios y mano de obra) de estos pueblos colindantes.
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Siempre se ha conjeturado que el mayor antisemita de la historia contemporánea: Adolph Hitler, era de hecho parcialmente judío (leáse al respecto un interesante artículo de Mohammad Ali Ramin, actual Consejero del gobierno iraní, que dicho sea de paso hoy por hoy es uno de los pocos gobiernos abiertamente anti-semitas) y que el racismo expuesto en sus discursos y en el manual Mi Lucha, no fué más que el necesario combustible para movilizar al pueblo germano hacia la consecusión de intereses imperialistas. Lógicas similares se multiplican a lo largo del planeta hasta el día de hoy, desde el genocidio armenio en manos de los turcos, al fraccionamiento étnico-religioso de la ex-Yugoslavia y el genocidio de miles de kurdos ordenado por el sentenciado dictador iraquí: Saddam Hussein hace sólo unas cuantas décadas.
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Volviendo a aquella definición "etnocéntrica" que se tiene del otro, es interesante analizar como se mueve la lógistica (en la manipulación de imagenes culturales) dentro de algunas sociedades, por ejemplo actualmente en Estados Unidos. Desde hace algunos años este país entró en guerra con la facción extremista del país más pobre de Asia Central: Afganistán y para crear conciencia nacional de un "inminente peligro", difamaron la imágen del afgano promedio como la de un talibán en potencia, un fanático religioso tercermundista, peligroso, oscuro y hasta bien definido étnicamente, más allá de entrar en profundidad de cuanta gente inocente y pacífica habita este país desglosado en decenas de linajes o el hecho no menor de que los fundamentalistas son sólo una camarilla (minoritaria) que se hizo con el poder en base a amenazas y muerte.
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Pues bien, las vueltas de chaqueta en ocasiones son muy evidentes: la misma sociedad norteamericana en los años ochenta (cuando Estados Unidos estaba en abierta rivalidad con la Unión Soviética) trató de conmoverse con la realidad de aquel país amenazado por el yugo socialista y difundió en ese entónces la imágen de los talibanes no como unos fundamentalistas peligrosos sino ante todo como "guerrilleros en pro de la libertad de su pueblo" y para asegurar aquel sentimiento de apoyo (y de paso profundizar la repulsión nacional a la URRS), fue muy publicitada en la década, la clásica imágen de una chica afgana de rasgos európides y rostro sufriente. El trasfondo de esta imágen es muy claro: concientizar al pueblo norteamericano de que los afganos eran sus hermanos de sangre, gente que al igual que ellos luchaban contra el "imperio del mal", sería poco ético desde ese punto de vista racista, no hacer nada por ellos, dejarlos a la suerte del avasallamiento de un pueblo cuya ideología "era la equivocada".
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Desde luego para una sociedad fundamentalmente blanca (o al menos gobernada por tales patrones) era mucho más fácil conmoverse con un rostro familiar, que con los rasgos estereotipados que se tiene comúnmente de la gente que habita fuera de los márgenes de Europa. Así mismo, no les quepa duda que desde el momento en que Estados Unidos se declaró enemigo de Afganistán (lo mismo que de Iraq), las imágenes más difundidas de las gentes de aquel país caen todas en los absurdos estereotipos (analizar los siguientes ejemplos: 1, 2, 3, 4), la alerta subconsciente que nos hace relacionar al enemigo con un agente extraño, un ser de otro mundo. Pocas son las imágenes cuantiosas de la masacre que se lleva a cabo en aquel polvorín, las que realmente dan testimonio del sufrimiento de los afganos e igual de lamentable el hecho de que si estas logran ser filtradas, cada vez conmueven menos a la opinión pública norteamericana y mundial.
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El tipo de imágenes por las que la gente de países del primer mundo, en ocasiones se conmueven o sienten cercanía hacia los pueblos subdesarrollados de Asia y el Cercano Oriente, cuestionando la actual guerra por motivos 'meramente prejuiciosos': no cuesta imaginar que los rostros "occidentalizados" de estos inocentes niños les recuerden a sus propios hijos. Todas estas fotos corresponden a niños afganos. Más del 30% de la población de aquel país refleja rasgos de estrecha cercanía racial con Europa (sin contar la consanguineidad que es mucho más alta). A los medios de comunicación en Estados Unidos, se les ha vetado expandir estas imágenes, ya que se condicen al estereotipo más definido del enemigo, el cual ha sido manipulado subconscientemente para lograr sustento ciudadano a aquella empresa bélica a todas luces inicua.
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Volviendo a la idea original y al título del presente post, me respondo yo mismo la pregunta de cabecera: ¿Será que estamos a tiempo de pensar en una nueva y futura raza universal?, ¿Terminaría a partir de su constitución, la estereotipada segregación étnica o el racismo, entrando finalmente la humanidad en una nueva fase evolutiva del espíritu?.
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Asumo no tener pasta alguna de idealista, y si he hecho todo el análisis ánterior para responder esta pregunta iniciática, ha sido por algo. Recalqué el hecho de que no existe la raza pura, y en algún momento muchas naciones actuales no tendrán generalizados sus actuales fenotipos: por ejemplo es poco probable que los franceses de los próximos mil años, sean exactamente similares a los actuales (producto de la gran migración africana, asiática y árabe), Estados Unidos que es un verdadero caleidoscopio étnico, en un par de centurias más será una nación más homogénea (y por ende mixta) y así la historia suma y sigue, ¿no les pasó acaso lo mismo a las antiguas civilizaciones?, ¿o los italianos actuales son los antiguos romanos, los griegos de hoy, los mismos de la epoca helénica o los egipcios actuales la misma gente que en el tiempo de los farahones?.
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La historia va en movimiento, es el eterno río que sigue su curso milenario, pero por el que no pasan dos veces las mismas aguas. En unos cuantos decenios más, es muy probable que surja otra nación híbrida y pedante que se abandere con el falso título de la "raza pura", subyugando y denigrando a una segunda, perjudicadada por las circunstancias. Los opresores profesos alguna vez también fueron pueblos oprimidos y viceversa, la historia del hombre está copada de estas situaciones.
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Desconfío también de la palabra globalización como concepto modernista que implica cambios sustanciales a patrones nativos. Creo que la globalización está adscrita a la natura humana, y sin ir más lejos mis antepasados directos: los fenicios ya habían sido un pueblo globalizado ántes del año 1 de nuestra historia, lo mismo los romanos, los conquistadores de América, los navegantes portugueses, etcétera.
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La historia es un ciclo eterno y repetitivo, del cual nosotros: somos unicamente producto de las circunstancias. Frutos de coalición y azorosa mixtura de elementos. Nos identificamos muchas veces con algo que no es más que un constructo: la nación, la etnia, el pueblo y algún que otro símbolo engañoso, cuando lo único certero es que somos ante todo seres humanos y que la globalización actual debiera venir aparejada de cosas buenas como la oportunidad de expandir nuestros criterios, eliminar los sesgos y darnos a la tarea de conocernos mejor, apreciando las simultáneas ventajas de cada cultura, dando la espalda a imágenes y estereotipos trucados, pensar el mundo en términos de integración y progreso y no en focales tonos intermedios.
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