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miércoles, 13 de julio de 2011

"Si la injusticia forma parte de los problemas inherentes a la máquina de gobierno, dejémosla funcionar, que funcione: quizá desaparecerán ciertamente las asperezas y la máquina se desgastará. Si la injusticia tiene una cuerda, una polea, una soga o un eje exclusivamente para ella misma, entonces se podría considerar si el remedio no sería peor que la enfermedad, pero si es de tal naturaleza que requiere que usted sea el agente de injusticia para otro, entonces, digo, ¡viole la ley! que su vida sirva de freno para parar la máquina. Lo que debo hacer es ver a cualquier precio que no me presto para fomentar el mal que condeno"

"El Estado jamás confronta intencionalmente el sentido intelectual general del hombre, sino sólo su cuerpo, sus sentidos. No está armado con ingenio ni honestidad superior, sino con fuerza física superior. Yo no he nacido para ser obligado. Respiraré a mi propia manera. Veamos quién es el más fuerte. ¿Qué fuerza tiene una multitud? Sólo pueden forzarme quienes obedecen una ley superior a mí. Me obligan a llegar a ser como ellos. No sé de hombres que sean obligados a vivir de tal o cual manera por masas de hombres. ¿Qué clase de vida sería esa? Cuando encuentro un gobierno que me dice: Su dinero o su vida, ¿por qué he de apurarme a darle mi dinero? Puede estar en un gran apuro y no saber qué hacer; no puedo ayudar en esto. Que se ayude a sí mismo; que haga como hago yo. No vale la pena lloriquear por él. Yo no soy responsable del eficaz funcionamiento de la maquinaria de la sociedad. No soy el hijo del ingeniero. Percibo que, cuando una bellota y una castaña caen juntas, una no permanece inerte para ceder paso a la otra, sino que ambas obedecen sus propias leyes germinando, brotando, creciendo y floreciendo como mejor pueden hasta que una llega a ensombrecer y destruir a la otra. Si una planta no puede vivir de acuerdo con su naturaleza, muere; lo mismo sucede con el hombre.

Nunca me negué a pagar el impuesto de carretera porque estoy tan deseoso de ser buen vecino como de ser mal súbdito; y en cuanto al sostenimiento de las escuelas, participo educando ahora a mis conciudadanos. No es en relación al particular punto en la cuenta de impuestos que me niego a pagarla. Sencillamente quiero negar mi lealtad al Estado, retirarme y mantenerme realmente apartado de él. No me interesa trazar el recorrido de mi dólar, aunque pudiera, que hasta puede comprar a un hombre o un mosquete para matar a alguien -el dólar es inocente- sino me preocupa trazar los efectos de mi lealtad. En verdad, declaro en silencio la guerra al Estado a mi manera, aunque siempre haré el uso y conseguiré la ventaja que de él pueda, como suele suceder en tales casos"


Tratado liberal sobre la Desobediencia Civil (1849)

domingo, 20 de marzo de 2011

¿Existe una ciencia para hacerse rico?

Hace unos cuantos días llegó a mi poder la interesante obra del norteamericano Wallace Wattles, "La Ciencia de Hacerse Rico" (1910), la cual, a diferencia de lo que muchos podrían pensar no es un libro de tips: en ella no se condensan datos de creación de riqueza forjados en el ahorro, la inversión, el buen desempeño en el negocio bursátil ni nada por el estílo. Expone en cambio que el hacerse rico es una disposición personal, un reto mental, que significa pensar y actuar de "UN CIERTO MODO", alineados con la naturaleza del universo (que es expansiva), y en tanto el hacerse rico corresponde a una especie de deber y este deber, este actuar de "UN CIERTO MODO" va ligado a una esencia creativa, no así competitita: el mentalizarnos en nuestros objetivos y trabajar en pro de ellos, sin sacrificar a nadie más que a nosotros mismos con tal de alcanzarlos.
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"Cuando realmente anhelas una cosa, todo el universo conspira para que la obtengas" sostenía Coelho en su bestseller "El Alquimista" (1988), y el optimismo liberal de autores como Wattles no es más que la prima expresión de esta forma de pensamiento, una comprensión de la vida y del Universo como fuentes inagotables de recursos. En Wattles, un emprendedor de los Estados Unidos del Siglo XIX, se comprende y entrevé la gran influencia de autores como el economista Adam Smith y del metafísico liberal, padre del trascendentalismo: Ralph Waldo Emerson. Según Wattles la gran "Mente creadora" del Universo (Dios) quiere vivir y hacer el milagro de la multiplicación a través de nosotros, que el hombre se convierta en brazo ejecutor de su eterna obra de creación: Ideas que sin duda conmueven por su tremendo optimismo y belleza, y que por otra parte he querido contrastar en el cuadro de abajo con las características de otro de los autores que más me inspiran, la rusa-americana: Ayn Rand.
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Como en otros muchos grandes autores de los siglos XIX y XX, en Wallace y Rand la ontología liberal se respira en toda plenitud a lo largo de su vida y obra. Es sin duda "la mano invisible" de Smith la teoría desde la cual implosionan sus reflexiones, en el caso de Wallace con un enfoque igual de optimista que su mentor y como una dura crítica existencial en el caso de Rand. En "La Ciencia de Hacerse Rico", además de mencionar y diferenciar los conceptos smithianos de "valor de uso" y "valor de cambio", Wattles nos exhorta a lo siguiente: "Si quiere ayudar a las personas, hágalo haciéndose rico y póngase usted mismo como ejemplo de superación", mensaje símil al de M. Gandhi: "Quien quiera cambiar al mundo, que se cambie primero así mismo". Desde luego en Wattles los sentimientos altruistas están presentes, debido a su formación cristiana, al hecho de militar en el socialismo y por haber conocido muy de cerca la pobreza.

Ayn Rand en cambio, posee una biografía muy distinta: nacida en la Rusia de los zares, en el seno de una familia de prósperos comerciantes judíos, vió como tras la revolución bolchevique sus padres lo perdieron todo, siendo obligados a emigrar a los EEUU. Este fue el punto de inflexión de sus ideas contra el altruismo (al cual consideraba la más parasitaria de todas las mentiras) y su visión crítica respecto de la "mano invisible" o "teoría del chorreo" de Smith, siendo la primera autora en considerar que dichas externalidades, sólo resultan negativas para el creador de riquezas o arquitecto de las grandes ideas, pues tal como expuso en su potente obra "The Fountainhead" (1943): "El interés del hombre creador es conquistar la naturaleza y el interés del parásito es conquistar a los hombres".

Para finalizar, me encantaría responder de manera afirmativa a la pregunta de este post y sostener como Wattles la infalibilidad de su (supuesta) ciencia para generar riqueza, aunque no me quede tan claro el alcance que puedan tener estas ideas en realidades como la nuestra, donde las desigualdades sociales son alarmantes y hasta la libertad de soñar parece haber quedado restringida a una estática minoría. De todas formas, soy tremendamente liberal y creo en el poder que carga cada uno de nosotros para hacer del mundo lo que que deseemos, más allá de toda traba o limitación. Wattles también exhorta a olvidarnos de que a los gobiernos prexistentes conviene "mantener a la masa en la pobreza" o de que los grandes sistemas industriales continúan dictando la norma del mercado. "Una MENTE QUE AVANZA y tiene FE en que podrá generar riqueza, no se mantendrá mucho tiempo en la pobreza", apunta con toda convicción el americano.

miércoles, 5 de enero de 2011

Felicidad


"Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias".


John Locke

(1632 - 1704)


miércoles, 24 de noviembre de 2010

No soy de izquierda, no soy de derecha: yo soy LIBERAL

Ya lo comentaban algunos prístinos políticos de principios del siglo XX, nuestro sino como opción política, es que los liberales estamos a la izquierda de las derechas y a la derecha de las izquierdas. No somos pelotas que botan de un lado a otro, somos espíritus dialécticos que pretenden tender un puente moderador entre visiones políticas y opciones de vida divergentes.
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No somos parte de la clase obrera, ni mucho menos acaudalados capitalistas, somos en nuestra mayoría "pequeños burgueses" que amamos la libertad de emprender y cultivarnos en el camino de manera limpia, sin ensuciar nuestras manos robando, ni sacrificando a los demás en miras de nuestros objetivos.
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Me atrevo a decir que en mayoría somos también un tanto conservadores, pues nuestras famiilias nos criaron, educaron y estructuraron para vivir con orden y prioridades en la vida. No aparentamos lo que no somos, pues no somos "arribistas", sino progresistas con los pies en la tierra y la mente en el día a día.
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Nuestra visión de la realidad es crítica, no nos abanderamos con partidos políticos e instituciones aferradas a pilares de cemento, pues creemos que la existencia debe ser un eterno cuestionamiento de la realidad y la política en tanto, un eterno procedimiento. No estamos aquí para que nos impongan morales, dioses, paradigmas epocales, ideologías y demás inventos culturales, tenemos nuestro propio punto de vista de los hechos y de la historia y no emitimos opinión a menos que no estemos seguros de lo que pensamos.
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A diferencia de nuestros pares de izquierda, no nadamos (o creemos hacerlo) contra de la gran corriente del capitalismo/consumismo, porque no somos idiotas utopistas, nos acomodamos lo más posíble al status adscrito culturalmente y buscamos nuestro humilde nicho para emprender pequeños proyectos. Tenemos grandes sueños, sí, pero sabemos que hasta el más grande de los templos parte por poner una primera piedra y nosotros estaremos siempre ahí, dando la batalla y construyendo muros, aunque no lleguemos a concluír en vida nuestra mentada labor.
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jueves, 7 de octubre de 2010

Felicidades Maestro!

El mundo de las letras hoy ha vuelto a reconocer el talento de uno de los más grandes escritores de nuestro continente: el peruano Mario Vargas Llosa, extendiéndole el máximo galardón existente: El Nobel de Literatura. Merecido premio para un autor prolífico y trabajólico que jamás anduvo con tapujos a la hora de reflejar sus tendencias políticas, palpables a lo largo de toda su obra.
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"La ciudad de los perros", "El Pez en el Agua" y "Los Cachorros" son algunas de sus obras más laureadas, una radiografía de la (no pocas veces triste) realidad continental, historias que captan con facilidad el interés doctrinario de aquellos que nos reconocemos abiertamente liberales, retratando toda la pequeñéz de la ingente masa popular que define nuestra idiosincracia : clientelística, mediocre y colectivizante.
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Hubo un tiempo en que Vargas Llosa participó activamente en la política de su país y fue uno de los candidatos presidenciales con mayor proyección el año 1990, viéndose finalmente superado por Alberto Fujimori y truncadas sus expectativas de presidir algún día la Casa de Gobierno, desde entónces se dedicó de lleno a lo que ha sido su vida: la literatura, de alto contenido político y crítico, expresada en ensayos, obras de teatro, narraciones, etcétera.
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No es un tratadista y en tanto, puede no ser menos cierta aquella crítica que sostiene que sus posturas tienden más a la subjetividad que al análisis riguroso, propio de cientistas políticos y sociólogos. Sin embargo debe quedar en claro que el liberalismo no se acaba en una simple postura política y en un modelo económico establecido, es principalmente un credo, una doctrina de vida, en la que precisamente no hemos sido jamás curtidos los latinoamericanos y tal vez esa sea la primera lección de nuestras miserias, las limitaciones de países completos a la sombra y custodia de la omnipotencia Estatal. Vargas Llosa apunta sus dardos en esa dirección, con el objetivo de abrirnos los ojos, señalando de paso a quienes nos mantienen vendados.
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domingo, 6 de diciembre de 2009

Redescubriendo a "JOTABECHE"

José Joaquín Vallejo (1811-1858), "JOTABECHE", célebre escritor chileno, de orígen hispano-polaco, nacido en la ciudad nortina de Copiapó, es probablemente una de las plumas más notables del siglo XIX en nuestro país, precursor del movimiento "costumbrista", político y periodista aficionado de sólidas convicciones liberales (liberalismo tradicional) que le acarrearon más de algún problema con el poder en la ruidosa época en la que le tocó vivir, pero que por otro lado constituyeron una bandera de lucha que definió su particular estílo en el mundo de las letras.
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La figura del "JOTABECHE" político, coincidente con la del "pipiolo" reformista y opositor a las empantanadas prácticas del poder (ya visibles en el Chile del siglo XIX), sería extrapolable 50 años más adelante a la moral constituyente de los gobiernos radicales, aquellos que no por simple coincidencia nacieron en el seno de la pujante clase media copiapina, sustentada en buena parte por el empuje burgués de los consorcios mineros Matta y Gallo.
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Si hubiese nacido 100 años después, no cabe duda de que José Joaquín Vallejo habría oscilado entre los radicales (ya estancados, "desliberalizados" y fagocitados por el poder político desde la década del 30) y el liberalismo de nuevo orden encabezado por Arturo Alessandri Palma, el "León de Tarapacá". Y probablemente si hubiese nacido 150 años después: en el ciclo en curso, estaría prodigando JOTABECHE sus escritos contra los apernados de la Concertación, y la poco creíble oposición, así mismo miraría con recelo el supueto "progresismo" (autoproclamado) de Marco Enríquez Ominami.
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El liberalismo en "JOTABECHE" es una clara manifestación contra el poder, la perspectiva de un hombre de clase media, intelectual a pesar de sus estudios universitarios interrumpidos, pero a la luz de sus ideas; mucho más sensitivo a la "gallada" y sus propósitos ilustrados de hacer historia y desarticular la maraña de los ricos y poderosos atrincherados en el poder, cuyos máximos representantes fueron los famosos "pelucones" (unos corrompidos de primera), gobiernos para los que "JOTABECHE" se vió forzado a trabajar y portar su ingenio (era eso o morir de hambre), pero ante los que disparó todos sus dardos existenciales en la faena de la opinión pública.
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Sepulcro del escritor nortino
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De más está decir que la época de "JOTABECHE" dista mucho de la nuestra, pero la trascendencia de su liberalismo es un espejo en el cual aquellos que nos consideramos ante todo "liberales" podemos vernos reflejados. Es sabido por todos que la política en aquellos años no estaba abierta para el vulgo, y que sólo tenía acceso a ella una polarizada clase criolla, por un lado los "conservadores o pelucones" (perfíl común del latifundista de ascendencia vasca o centro-europea, que comunmente cursaba estudios superiores en ciudades como París, Mián o Londres) y por el otro, los "liberales: pipiolos" (perfil: pequeño propietario, de clase profesional, funcionario del Estado, progresista, de ascendencia extremeña, andaluza o natural de cualquiera de las comarcas más pobres de España), cuyo fin era mermar la acumulación de las elites y volcarla a un régimen civil de oportunidades .
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Sería por medio de los "pipiolos" y para desgracia de los "pelucones" y toda su descendencia en la política chilena, que el vulgo lograría participar de manera paultina en las decisiones del Estado, esto fascilitado con la propagación del radicalismo, del socialismo y del comunismo, instancias que si bien no fueron apoyadas en su momento por los liberales chilenos, corrieron por un pavimento ántes forjado por el sus ideas y lucha, a tal punto que no se comprenda la común e histórica "satanización" que alzan las izquierdas en contra de la ontología liberal.

Colección de escritos. Pichar la imágen para descargar

Los escritos de "JOTABECHE" son un magistral testimonio de hechos políticos y sociales ligados a una época interesante y convulsa, ya distante a dos siglos, pero que posee al fin y al cabo un común trasfondo con la vida en curso. Observador, inconformista y contestario, pero la vez parsimonioso y correcto, "JOTABECHE", fue una verdadera eminencia de la tradición literaria copiapina, aunque lamento que haya captado mi interés de una manera tardía, pobremente visto e inculcado en las aulas de clases (donde debiera recidir su mayor auge), a pesar de haber sido estudiante más de la mitad de mi vida en la misma ciudad que vió nacer al escritor.

A los interesados les dejo una Colección de textos (.pdf) del escritor, cartas y reflexiones de esta alma liberal, en la cual he podido verme reflejado tanto en el sentir geográfico-provinciano como ideológico. A la postre algunas ideas que considero interesantes en su perspectiva:

"El liberalismo, si es una virtud, es una virtud de nuestros días; es el coto que hace furor en este siglo, como lo hizo el de tomar la cruz en tiempo de las cruzadas".

"No es indispensable que el liberal sea pobre: hay liberales ricos. Pero el pobre ha de ser liberal indefectiblemente; y de aquí viene nuestro descrédito, de aqui resulta tambien que el partido no se acabará nunca, por desgracia. Se arruina un comerciante? se echa en nuestros brazos. Corren a un empleado de su puesto por sospechar que es un pícaro? se hace un liberal ipso facto. ¡Le quitan los galones a un militar por mala cabeza? le tendremos de liberal frenético. Hay un fraile corrompido? se declara capellan nuestro, en el momento. Si tiene usted algun hijo calavera, nosotros tendremos un predicador de los derechos del hombre, En suma, nuestro partido es el rendez vouz de todos los desgraciados, es una colección completa de todo tipo de averías humanas".

"Anda! ¡anda!, le dice el destino al judio errante. Escriban! escriban! les dice la causa liberal a sus campones. Con lo cual cada día son mas estupendas nuestras derrotas, a Dios gracias".