sábado, 13 de junio de 2009

En busca del liberalismo perdido...

Arturo Alessandri Palma, "El León de Tarapacá". Máximo ícono del liberalismo chileno.
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Hace casi tres meses, cuando subí mi último post a La Bitácora Liberal, a propósito del día internacional contra la discriminación y el racismo, la política chilena marchaba al ritmo heredado desde fines del año pasado, afloraban sin embargo los primeros aletazos perceptibles de la crisis económica mundial y un llamado general a la calma hacia los empresarios y las familias en general.
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En la carrera política, hace no mucho se había bajado por propia determinación el estrafalario Sr. Farkas, que aunque era una verdadera burla al pueblo (y por cierto su extraño personaje, una burla hacia el mismo) con su particular populismo y triplicada aura clientelista, había logrado incomodar a más de un político tradicional y me atrevería a decir que muchos en la Alianza temieron que con el paso del tiempo, Mr. Farkas se convirtiera en el candidato de una "tercera vía", destinada desde luego a beneficiar finalmente a los atornillados de la Concertación.
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Libre el camino de todo el teatro farkista, verdadero voladero de luces y típica humorada tercermunista (que ocultaba desde luego la convicción de un outsider contra-partidista), la Concertación tenía que empezar a mover sus mejores piezas y así ganar terreno en contra del candidato afianzado de la Alianza por Chile.
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Además del auto-proclamado candidato por la Democracia Cristiana, el otrora Senador Frei, se habían barajado nombres como el de Ricardo Lagos (otro que quería repetirse el plato), su hijo Ricardo Lagos Weber, que por supuesto tiene el "gran mérito" de ser el hijo de su padre y nada más, el Panzer (o 'Panza') y por ahí otros que querían asomar la ñata como el patético de Camilo Escalona y un descarriado Alejandro Navarro que no sumaban ni la raya para la suma.
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Finalmente una especie de pre-primarias fue peleada en esta, la sexta región, entre el candidato Frei y su contendiente por el partido radical, José Antonio Gómez. Bastante bullada luego del numerito del "bichi" Escalona, un digno político poblacional.
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Por este mismo tiempo, el senador Flores se paseaba por todos lados con Piñera y los aliancistas, en una insólita "vuelta de chaqueta", que en algo recordaba las declaraciones de "bacheletismo-aliancista" que hiciera alguna vez el bufoncillo de Joaquín Lavín. Por su lado Zaldivar y los colorines, seguían transmitiendo con el cuento de siempre: la convicción de ser una tercera fuerza que más que decidir las elecciones, podrían inclúso ganarlas (Cueeeeeeeeeeckkkkkk!!), como si algunos desencantados de la D.C. nunca aprendieran, el mismo numerito alguna vez lo hizo un tal Arturo Frei Bolivar y pasó luego a la historia por una simple trivialidad, adjudicable a tener el jingle más estúpido en una campaña política.
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En los meses siguientes, algo extraño pasó, la balanza concertacionista que de mala gana parecía conformarse con la figura de Frei candidato, se empezó inclinar nuevamente hacia el ala izquierdista, el responsable: un disléxico engominado, mejor conocido como Marco Enríquez-Ominami comenzó a crecer con fuerza en las encuestas y luego a afianzar su candidatura, más allá del cobijo de la Concertación.
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Candidato jóven, alternativo y supuestamente LIBERAL (ja!), Enríquez-Ominami vino para reencantar a jóvenes y adultos con la política, para encaminarlos luego hacia la luz del progreso, no a partir de su experiencia (la cual no es sólo poca, es simplemente nula), sino en base a sus ganas, visión de futuro y esfuerzo. El hijo de un mirista, un autoproclamado progresista que se compara con Obama, que se presenta como la llave que abrirá las puertas de un nuevo Chile!... En pocas palabras, el actual escenario es tan semejante al de 1970 que llega a estremecer. Estamos frente a un nuevo Salvador Allende, a un utopista inexperto, a un "pipiolo", pero no en la acepción política del término, más bien en su carga despectiva.
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Atrás está quedando Eduardo Frei, el mal menor sin duda o al menos así es para los que creemos en la política seria, en la tradición y la estabilidad de los modelos, más allá de cuan liberales o conservadores nos estimemos. Este nuevo engendro de la política del descontento, está lejos de ser el político moderno, liberal y visionario que algunos declaran y muy por el contrario, es simple y llanamente un "CHANTA" (dicho en buen chileno), un tipo que no ha hecho una carrera política respetable, no sigue un programa definido ni mucho menos aporta nada. Asegura no contrariar el modelo económico actual, pero como el común de los socialistas, se cree con la posibilidad de configurarlo a su manera, poniendolo al servicio del Estado, de un gobierno que con el paso de los años es cada vez menos próspero (pues la economía chilena se ha estancado) y en cambio, cada vez más parasitario.
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Pero más allá de todo el bluff que rodea la figura de este aparecido Marco Enríquez-Ominami, lo que más me molesta sin duda, es el gesto de unos cuantos politiquillos y gente de los medios que ni siquiera se arrugan al dar a Enríquez-Ominami el apelativo de liberal. ¿Liberal en qué?, en lo moral podría ser, pero eso simplemente no basta para considerarse liberal en el sentido convencional de la palabra... un liberal jamás pondrá al Estado por sobre la economía, ni aquí ni en ningún país del mundo, comprende que ambos responden a dos realidades independientes, que deben desarrollarse en libertad para luego complementarse. Además, es el "atomismo" y no el "colectivismo" la verdadera tendencia de lo liberal, Marco Enríquez-Ominami y toda su colectividad no pueden ser más ajenos a esta visión.
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Tristemente el único y verdadero Partido Liberal chileno desapareció el año 66 al haber perdido fuerzas por más de treinta años y visto obligados sus sostenedores a rehubicarse en las filas del Partido Conservador, desde ahí la historia de la derecha chilena ha sido una sóla, una con fricciones internas muy marcadas, donde los liberales (más cercados en Renovación Nacional) no han tenido pocas tentativas de reformar una facción única y bien definida en lo político, aunque lamentablemente sin mucho éxito.
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El Partido Liberal gobernó Chile ántes y después de la Guerra Civil de 1890, cuando Chile tuvo oportunidad de nivelarse con los países más prósperos del mundo y el salitre (nuestro oro blanco) aportaba más ganancias per cápita que la que tenían países como Suecia.
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Luego de la explosión social y de irreversibles cambios en su proceso a nivel mundial, fué la jerarquía Alessandri la encargada de reconquistar la estabilidad del país, en la primera parte del siglo XX."Sin una economía próspera resultará vana la más avanzada legislación social", fué la gran sentencia liberal que legara "El León de Tarapacá" a todas las generaciones precedentes en la política, aunque algunos quisieron olvidarlo, particularmente entre 1970-1973. Resulta curioso, sin embargo, escuchar un discurso de nuestra presidenta socialista reconociendo la trascendencia de estas palabras, repitiéndolas tal cual y poniéndo a la economía en el lugar que le corresponde. Ellos, los socialistas reformados, bien lo han entendido... un díscolo como Enríquez-Ominami, no me queda muy claro.
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Sea como sea, este 11 de diciembre todo se decide en las urnas. Frei, Piñera, Arrate, el díscolo, Zalvidar y quién (es) se quiera subir al carro en los próximos meses, se estarán disputando el añorado cargo de Doña Gordi... mientras tanto espero no ver a políticos en ejercicio haciendo campaña por los suyos, ni mucho menos a la Presidenta, porque de más está decir que ese es el tipo de cosas que restan seriedad a la política, aunque que lamentablemente sean el plato de cada elección. Para todos los efectos conviene tener en claro además que: "candidato liberal, no existe, no en esta campaña", Sebastián Piñera es lo más cercano ideológicamente hablando, pero desafortunadamente de gobernar lo hará junto a la UDI, por lo que se subentienden varias barreras y pesos en contra de cualquier iniciativa demasiado jugada, aunque de todas maneras este sea el menor de los males.
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Todos los grandes males siguen pesando sin duda por el lado de la Concertación. Ya es hora de sanear el aire de la política nacional, abrir las ventanas y echar fuera las moscas que han comido y cagado por 20 años sobre la misma torta. Basta de Frei, de díscolos y de colorines... es hora de que las cosas vuelvan a un buen curso, de dejar de tapar hoyos y caminar nuevamente y de una vez por todas hacia el crecimiento económico, nuestra principal prioridad.
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sábado, 21 de marzo de 2009

¿Quién dijo que todos somos iguales?

Las sociedades del siglo XXI son verdaderas Babilonias. Mil rostros, mil identidades, mil credos y mil historias personales componen el crisol societario actual en todo el mundo.

Hoy menos que nunca somos iguales, la igualdad es una utopía fracasada y mal entendida. Somos distintos desde el nacimiento, luego nos vemos condicionados por el medio y una vez que desarrollamos nuestras vidas, la hacemos necesariamente distinta de la del vecino, porque sino fuera así, la realidad sería una verdadera y nada sútil dictadura modeladora de individuos, casi tan parecida al Mundo feliz de Aldous Huxley.

La igualdad en estricto rigor no existe, aunque definitivamente por nuestra naturaleza de seres mortales y finitos, todos somos gobernados por las mismas leyes, las de la naturaleza: nacer, crecer, envejecer, morir, alimentarse, trabajar para sobrevivir, formar una familia, tener hijos, etcétera. Es la igualdad natural, quizás la única que exista.

La igualdad natural, se extiende y perfecciona en la igualdad frente al derecho, derecho tanto internacional como patrio que debiera procurarnos a todos y cada uno de nosotros, un estándard mínimo de privilegios como protección social, salud, políticas de vivienda, educación, etcétera, es decir un pilar de oportunidades para crecer y desarrollarnos dignamente, más allá del estrato social en el cual nos ubiquemos.

Desafortunadamente, lo obvio de estas líneas contrasta con una realidad en ocaciones muy distinta. Podemos llenarnos la boca hablando de democracia y de libertad, pero desafortunadamente esta igualdad frente al derecho no se manifiesta de forma cabal, ni aquí, ni en ninguna parte. No mientras consideremos que hay ciudadanos de primera y de segunda clase, mientras continúe la segregación contra los pueblos indígenas, el prejuicio indignante contra los emigrantes pobres o cuando los servicios que ofrece el Estado a los ciudadanos de menos recursos, carezcan de calidad y cobertura.

A quienes se ubican en las capas más bajas de la sociedad, corresponde un trabajo mayor: "hacer mucho, con los pocos recursos puestos a su disposición". Sin embargo, no son inusuales los ejemplos de superación y puesto que quienes tienen menos, en muchos casos lograron salir adelante, debieramos tenerlos a ellos como el principal ejemplo, ántes de apreciar con admiración subyugada el facilitado triunfalismo de la clase oligarca.

Hoy 21 de marzo: Día mundial contra la discriminación, la xenofobia y el racismo, es un día para reflexionar y dárnos cuenta de que lo que hace grande a una persona no es su riqueza material, ni menos su orígen o su credo, sino justamente la capacidad de superarse, de volcar un poco la estructura adscrita al statu quo, cuya estratificación jerárquica de los distintos grupos de personas que componen la sociedad, se hace innegable. En esta sociedad de desiguales, nuestra única igualdad debieran ser las oportunidades, para dejar demostrado que un hombre vale sólo por su esfuerzo y ganas de superación, el resto es nada.

lunes, 19 de enero de 2009

Matemos la vieja política: Voto voluntario e inscripción automática YA!

Hasta con ayuno se ha declarado la lucha en favor del voto voluntario en nuestro país, una iniciativa que me parece loable, pues su fin es justificado y progresista. El voto voluntario será por cierto como la apertura de una gran ventana por la que entrará un aire renovador a la política nacional, cuyo excesivo y desusado institucionalismo hoy nos cae a pedazos sobre las cabezas.
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Chile es un país excesivamente liberal en todos los ámbitos. Sobrevive una economía de mercado a pinceladas de reformas sociales hechas en los gobiernos de la Concertación, pero el modelo sigue siendo el libre mercado, acusando ciertos excesos que podrían corregirse, como es la propiedad privada que recae sobre las aguas, un derecho que un país en desarrollo como el nuestro, debiera seguir en manos de todos los chilenos, pues aún no somos un país rico que podamos darnos el lujo de dejar todo y absolutamente TODO en manos privadas.
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Liberales también se han vuelto nuestras actitudes vitales, que más allá de nuestra herencia latina y de la gran impronta dada de forma natural a la institución de la familia y al espiritu colectivista o tribal, descubre hoy la instauración de un perceptible y a veces insano (mal entendido) individualismo, que podría llegar a corregirse y perfeccionarse a medida que nuestra sociedad va madurando.
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Sin embargo hay quienes todavia abogan por un liberalismo truncado, débil de una pata o consolidado sólo en un sentido (económico para la derecha y político para la centro-izquierda) y en otros definitivamente no. Una casta de políticos que pretenden mantener el status quo ad infinitum. Tener el control por siempre y poder predecir el comportamiento eleccionario para atacar en un sentido y echar la suficiente miel populista de siempre (cuyo valor económico y político bien conocen) con objeto de ganar elecciones.
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No es de extrañar, en este sentido, las actitudes de la UDI (partido popular IMPOPULAR) de clara oposición al voto voluntario, por obvia involución frente al progresismo y al cambio, ni tampoco ciertas actitudes del gobierno, gobierno acostumbrado a ganar elecciones y a perpetuarse en el poder por casi por 20 años. A ellos no le acomoda un cambio de tal magnitud, no. El politico chilensis hijo del populismo discreto y que gusta de aguas calmas y estabilidad neutra que no permite cambios ni para bien ni para mal, ese político, es el mayor enemigo de las reformas verdaderas.
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Pero la estabilidad que aquí nos interesa no es la de la clase política, pues ellos son sólo nuestros representantes y nuestro instrumento. Instrumento de un individuo que decidió votar y eligió individualmente su destino, pretendiendo aportar con su elección a un destino conjunto, destino de todo un país. A los políticos tradicionales no les gusta que les cambien las reglas del juego, pero el ciudadano común no piensa en el político, sino en su futuro y en su propia comodidad.
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Votar por obligación es cohibir la libertad de ejercer el derecho a voto. Todo derecho debe mediar la elección a su usufruto y por tanto el voto voluntario e inscripción automática ES una necesidad, el camino y la luz de una democracia consolidada y sólida. Democracia hecha por individuos libres y responsables, no por colectivos ignorantes con actitud de masa y comportamientos adivinables, y a la vez fácilmente conquistables por el clientelismo de siempre.

jueves, 8 de enero de 2009

Por qué no soy conservador (Friedrich V. Hayek)

Friedrich Von Hayek fué uno de los economistas, politólogos y filósofos más importantes de nuestra historia.
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Sus críticas e ideas apuntaron en la misma dirección de quien fuera su maestro: Ludwig Von Mises, como también la de sus sucesores: Murray Rothbard y Ayn Rand. Una eterna lucha en contra del colectivismo y de la intervención estatal de la economía con supuestos fines sociales, que a la larga sólo logran desvirtuarla, transmutándose en práxis poco competitivas y eficientes (como los monopolios), que desde luego resultan provechosas sólo para algunos.
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Hayek un defensor del individualismo y del liberalismo cabal, concreto y verdadero (que va mucho más allá de legitimar el modelo económico de libre mercado), arremetió en contra de socialistas y conservadores, ambos elemenos que acuñan a su favor, la concepción de "liberal", pero que realmente no lo aplican como una máxima en todo. A Hayek le resultó vital la necesidad de diferenciarse y crear un nuevo concepto, aunque no le resultó comoda la palabra libertario.
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En Por qué no soy conservador, se resumen en buena parte las tirantezes de Hayek con aquella porción de la sociedad que legitima valores que considera más altos que los de la libertad individual, sean estos los que giran en torno a la familia, el nacionalismo, la cuantía de la metafísica y religión o la cohesión colectiva, de los cuales los conservadores (por mucho que legitimen el laizzez faire) nunca se han diferenciado radicalmente de los socialistas.
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martes, 6 de enero de 2009

Guerra en Gaza, la contienda es desigual - MUY DESIGUAL

Goliat judío contra un David palestino
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La guerra de los mil episodios, un conflicto sin fin. Piedras contra tanques, gatos que sólo arañan contra leones que destrozan. ¿A donde va a llegar todo esto?. ¿A la exterminación palestina?. El genocidio ya es un hecho e Irán y Hezbollah están a la vuelta de la esquina.
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Fue el escritor psicodélico Philip K. Dick, quien hizo una loable sincronía entre la antigua Roma y los Estados Unidos de la era Nixon, determinando que "El Imperio nunca tuvo fin". La carcel de hierro que condena, domina y amolda a los individuos - tal verdugo psíquico de Michel Foucault -Así una nación de enfermos mentales, ágrafos, etnocentristas y paranoicos (igual que la Roma de Calígula) ha podido dominar un mundo más viejo y más sabio, hirguiéndose como modelo a la humanidad y dejando en la categoria de subhumanos a quienes "no compran" aquel modus vivendis que esta nación de locos promueve.
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Pero, ¿Qué tienen que ver las reflexiones de un desquiciado escritor norteamericano de los años setenta con el conflicto palestino-israelí?. A simple vista nada, aunque hay algo que es clave y es que, si el Imperio nunca tuvo fin, entónces el mundo sigue siendo el mismo que hace 2000 años y más. Hoy Goliat se cambió al bando contrario, el Goliat abusivo e imponente que es un simbolismo del Estado poderoso y magnánimo, es hoy el pueblo judío y los filisteos actuales (los palestinos) son los judíos de antaño, con hondas en las manos y luchando contra un gigante, armado hasta la tuza.
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Que el Imperio nunca tuvo fin es un hecho, que la vida es injusta también. Lo cierto es que el Estado de Israel habría dejado de existir el año 70 d.c. y desde entónces la suerte de los judíos estuvo determinada por sus opresores romanos, bizantinos, árabes, cruzados y otomanos, en las tierras de Judea o Palestina. Los judíos dispersos en el resto del mundo, por siglos fueron tratados como migrantes de segunda categoría (tal como los latinos actuales en EEUU), aunque su prestigio estuvo más contaminado por las envidias que alimentaron desde siempre, sus triunfos capitalistas.
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Los judíos europeos y asiáticos supieron de persecuciones y genocidios racistas, recien a comienzos del siglo XX con el auge del nazismo en Alemania, el panturianismo en Turquía o la delirante paranoia de los soviets. Evidentemente un pueblo sin Estado definido, se encuentra siempre sujeto a este tipo de abusos, al carecer de la representación de un YO colectivo, de un Estado defensor de sus derechos internacionales. Kurdos, gitanos, indígenas-americanos, mapuches y actualmente los palestinos engruesan la lista de ejemplos.
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El perseguido es ahora el persecutor. Dueño de un Estado poderoso, infunde el miedo, viola el reglamento internacional y toma por fin las cartas que no tuvo nunca ántes, para imponerse en la mejor jugada. Ya lo dijo Philip K. Dick: "El Imperio nunca tuvo fin", y así mismo, el nazismo tampoco. Los nazis actuales o los romanos actuales, son los sionistas de Israel y los judíos de antaño, son los palestinos.

La historia se vuelve a repetir siempre, los actores en ocasiones cambian sus roles. Esta guerra no tiene fin, ni lo tendrá. Y aunque parezca, no es este un conflicto del aguila y la paloma (metáfora política), pues ciertos palestinos están lejos de ser blancas palomas desde el momento en que expresan todo su odio ofreciendo sus vidas como brazo armado de la lucha contestataria y contaminando de ideologías peligrosas a sus hijos, la futura generación.

Y los judíos tampoco son todos aguilas, la directriz de un Estado no puede representar a todo un colectivo, menos a un pueblo heterogéneo en lo racial y en lo cultural, donde hay sionistas, moderados, pacifistas, ultra-nacionalistas y defensores del interculturalismo, además de judíos con origenes que se hacen pesar más que otros (Ejemplo: azquenazis frente a judíos de Eritrea). También sobran en aquella nación genios e intelectuales, tanto como idiotas que no saben más en la vida que apretar un gatillo y matar a una docena de palestinos.

Es justo que el pueblo judío como el palestino, como el kurdo y como cualquier otro pueblo desprovisto de territorio, sea dueño de un territorio bien delimitado, que represente soberanía de su YO colectivo. Por años los palestinos han acudido al YO colectivo árabe, radicándose entre jordanos, libaneses y sirios, pueblos que a pesar de reconocerse en la cultura árabe tienen sus propios orígenes e historia, distintos entre sí. Las migraciones palestinas arrastraron el conflicto a países vecinos como el Líbano, que desde los años sesenta vió a su población cristiana (que era el 60% del país), abruptamente superada por el creciente número de musulmanes, tras las migraciones palestinas y arrastrado de esta manera a la guerra civil.
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El conflicto de los seis días de 1967 y las multiples tensiones entre países del mundo árabe con Israel por la cuestión palestina, así como la condena islámica de Irán (que hace tiempo pretende ser la nueva potencia del Medio Oriente), han sido el sinfin de implicancias y repercusiones de un conflicto que hace rato tomó color de multilateral.

Sin embargo, lo que hoy preocupa son las escaramuzas en Gaza, mismas que amenazan con desatar una guerra de mayores proporciones en este territorio, reconocido internacionalmente como oficialmente palestino. Un par de muertes que lamentar para Israel y quinientas entre los palestinos, indican lo que siempre ha sido una cruel verdad: el conflicto es muy desigual por esos lados, pero en cierto modo eso es aún preferible a una guerra total declarada entre dos países con igualdad en armamentos y fuerza, que amenacen con destruírse mutuamente. Pero como dije al inicio de este post: Irán está a la vuelta de la esquina, agazapado y atento. El día que porfin decida intervenir ¡que Dios se apiade!, podría ser el inicio de una tercera guerra mundial.

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martes, 30 de diciembre de 2008

Terroristas y mercenarios. La determinación hace la diferencia

Que la guerra es un negocio, ya es una apreciación muy pasada de moda, pero que no deja de ser verdad. La guerra es un simple instrumento, instrumento mediante el cual los intereses económicos y de poder de grupos privilegiados, son defendidos a costa de la sangre y sufrimientos de inocentes víctimas, mientras quienes se ensucian las manos y arriesgan sus vidas, son cándidos e ignorantes, unos pobres idealistas a quienes se hace fácil lavarles el cerebro con la religión o con el Estado (ambos ideales valen una somera mierda) y por otro lado puede que se trate de verdaderos desalmados, carroñeros dispuestos a correr todo tipo de suerte con tal de recibir una mísera paga, y en este caso ya no hablaríamos de soldados comunes ni corrientes, esas pobres almas quijotescas, sino de mercenarios, una especie de sicarios sin patria.
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TERRORISTAS
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Un guerrillero palestino

Terroristas vascos
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El terrorismo, provenga de donde provenga, es en mi opinión la más indigna imágen de la guerra o del conflicto. Terrorista es aquel que lucha por la liberación de su pueblo, patria o nación o de su gente, reconociendo a sus comunes entre quienes comparten una misma historia, un mismo territorio, una lengua en común, raza (concepto complejo, porque no existen las razas puras) o religión. Reconoce en cambio entre sus enemigos a quienes no comparten rasgos culturales afines, sea la religión o inclúso una visión de sociedad. Ese enemigo necesariamente debe estar disputando algun recurso que el terrorista considera propiedad de su colectivo, pudiendo ser tierras, recursos minerales, etcétera.
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El conflicto palestino-israelí, la disidensia euskerra, las diversas guerras que enfrentaron a los Estados de la ex-Yugoslavia en los noventa o incluso el enclaustramiento mapuche, son el más claro ejemplo de un caldo de cultivo para el terrorismo.
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El terrorista surge en un clima de odio y sufrimiento, por lo general ha visto a familiares o amigos perder la vida bajo ataque, interiorizando como efecto calmante el cúmulo de ideales (terrenales y épicos) de su Estado fallido o en ciernes (en el caso palestino). Están dispuestos a vivir una vida más breve y a autoinmolarse a título de lo que dicen defender, pero sin antes provocar el mayor daño al enemigo. Reconocen un honor morir como mártires, por lo tanto actúan como juguetes, instrumentos y armas vivientes al servicio de otros hombres, menos de ellos mismos.
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A algunas personas les gusta hacer diferencias entre el terrorismo común y el terrorismo de Estado. A mi en cambio todo terrorismo me parece que es terrorismo de Estado, desde el momento mismo en que estos pobres e ingenuos mártires, llamados terroristas, no actúan por moral propia, son absolutamente manipulados por el establishment y el establishment por lo general aplaude y honrra tales actos de estupidéz humana.
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MERCENARIOS
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Representación de los jenizaros, mercenarios turcos que dieron auge al Imperio Otomano.

Mercenarios modernos. Un batallón filipino de soldados a sueldo en Irak.
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El mercenario es el opuesto del terrorista. No los mueve a estos más moral, ni motivación que el beneficio propio. Sirven a un Estado sólo en la medida que reciban una buena paga, siendo sus lealtades siempre el elemento más débil y que puede jugar en contra de quienes clamaron sus servicios.
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¿Cuando surge un mercenario?; Al mercenario lo hace la oportunidad y como su negocio es la guerra, existe para suplir el espacio de aquellos ciudadanos que no pretenden defender a su Estado, porque han perdido su fe en él o porque simplemente no les interesa morir en nombre de tontos ideales falsos e impuestos. Asi los civilizados romanos en el ocaso del Imperio Romano de Occidente, tenían otras mil ocupaciones artísticas e intelectuales, pero en ningún caso la guerra, siendo suplido este vacío de las tropas latinas (antaño el orgullo de aquel imperio) por barbaros de orígen celta, eslavo, libio, germano, árabe o asiático y como eran mercenarios, sus lealtades fueron débiles, encontraron muchas veces mejores motines uniéndose a los pueblos enemigos y se volvieron progresivamente contra Roma.
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Asi ocurrió también con el imperio islámico a mano de los árabes, que tras depender de mercenarios centro-asiáticos (ancestros de los actuales turcos), terminó siendo absorvido por los mismos, una raza de bárbaros decendiente de los hunos, los medos, los escitas y los pueblos indomables de las estepas. De esta forma surgió el Imperio Otomano, el más semptiterno en la historia de la humanidad.
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Pero de migrantes mercenarios se configuró también nuestra propia historia. Los primeros españoles en llegar a América, no fueron todos evangelizadores, ni mucho menos nobles trotamundos, sino cazarecompensas, buscadores de oro y exclavistas de primera, que se creyeron con el derecho legítimo de urtar, ultrajar y denigrar tanto las básicas como también las más avanzadas culturas y civilizaciones que aquí ya existían.
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LAS DIFERENCIAS NO SON SUTILES
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De esta manera, el mercenario vendría a ser la versión más pobre y denigrada del "capitalista de guerra" y el terrorista en cambio es un verdadero patriota que nos demuestra que el altruismo sincero en algunos casos sí existe, pero es infértil y carece de todo sentido. Un hombre que vive para fines que no son los propios, no vive realmente. Pero el terrorista nace y muere en un clima de hostilidad y es díficil (sino imposíble) querer comprender el funcionamiento de su mente e ideas desde fuera de aquel contexto.
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Asi y todo, mercenarios o terroristas, ambos son detestables. Porque la guerra es desde todos los puntos de vista aborrecible. Por tanto quienes tienen por función en la vida matar (aunque sólo quepa como una posibilidad) a otros seres humanos, debieran vivir como vivieron los verdugos en la Edad Media, ignorados por toda la humanidad y ocultos entre las sombras, para surgir sólo cuando la sociedad les diera el permiso (ilegítimo) de actuar. En mi opinión ser militar y vivir para la guerra, es una actividad que denigra a la especie humana. Tristemente son los primeros en ser sacrificados como carne de cañón de los ejércitos y de las naciones, y cuando así ocurre, terminan con poco más que un pobre reconocimiento sobre lápidas de mármol.
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domingo, 28 de diciembre de 2008

¿Porqué tanta bronca contra el guatón Melnick?

Permítanme porfavor manifestar algún sesgo político (por ende opiniones poco objetivas). Bueno en realidad da lo mismo, en este blog con reatrolimentación cero y carente de comentarios a favor o en contra, yo me sigo tomando la palabra y me doy libertad de escribir las sandeces que se me ocurran y punto, aunque ¿sandeces?, no creo que lo sean tanto.

Me parece que a la sociedad chilena hace rato perdió el norte y hoy como antaño vuelven a contrastar la utopía con la realidad. Que poco práctico es el discurso colectivizante de los políticos, lleno de buenas intenciones como el infierno mismo y cargado de un peligroso idealismo socialista. Y pobre del que no comparta las ideas inconexas de ese discurso mecánico y populista porque a ese inmediato le atribuyen la pesada carga de "pinochetista", como si la triste derecha de este país (menos triste que la izquierda por cierto) no fuera igual de instrumental de lo que es y ha sido la Concertación desde 1990 a la fecha.

Hay que ser realistas, la derecha en este país está perdida. Sino se suben al tren de los socialistas y absorven por osmosis sus discursos e iniciativas, jamás van a gobernar Chile, no al menos su clase política (igual de desgastada que la Concertación) y esto han hecho últimamente. El mismo Sebastián Piñera aprendió a disfrazar sus verdaderas iniciativas en un "discursillo" que en nada se diferencia del de los políticos que nos han gobernado durante casi 20 años y con los cuales ya muchos quieren barrer por sanidad del país, de la vida política y en general de la transparencia.

No es mentira que la política chilena como la hemos conocido en los últimos años, está anunciando escandalosamente su desaparición como en la crónica de una muerte anunciada. Ya no nos sirve realmente, no a un pueblo más maduro, más independiente, más libre, más individualista, que siente una mayor lejanía con el Estado, un pueblo que ni siquiera se moviliza para votar porque no le interesa realmente, se saben más dueños de sus destinos y es de esperar que ya no se permitan llevar por criterios tribales o por la tendencias masivas (como ocurrió hasta los años sesenta) de las cuales su mentor ha sido siempre un caudillo en el puesto de Presidente de la República, el pater familis, la encarnación de Diego Portales.

Ya no necesitamos a ningún Diego Portales, sino analicen y expliquénse el fracaso actual en la popularidad de Ricardo Lagos o la fascilitada ascendencia de Bachelet a la moneda, una mujer en un país históricamente MACHISTA. No es simplemente raro, es señal de un cambio, de un cambio radical e importante.

Ricardo Solari y su álter ego: Mafalda.
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En este nuevo Chile, se hace más evidente que existen materias que ya no pueden prestarse más a criterio de los partidos políticos. El buen manejo económico en los años de la democracia, guste o no guste, fue la mejor herencia de la dictadura, pero no un logro de los militares (los militares no existen para concebir logros en la vida cívica) sino de economistas eficientes, doctorados en Harvard o Chicago a fines de los setenta y principio de los ochenta. La Democracia Cristiana lo hizo extremadamente bien para mantener la regularidad del modelo, por mucho que algunos personeros del partido lo critiquen, pero se hace innegable que la DC en más de un sentido es mucho más cercana al espectro de la derecha y curiosamente de la derecha conservadora, que a la ala izquierda concertacionista, con la cual se ha mantenido debilmente unida durante todo este tiempo.

Sin embargo la politica antigua, esa con un dejo de demagogia irresponsable, anduvo regresando con los gobiernos socialistas (Lagos-Bachelet) y no necesariamente por responsabilidad de sus principales caudillos, cuyos empujes doctrinarios en mucho les cobraron la cuenta. Pero que diputados/personajes como Navarro, Carlos Ominami o los más ridiculos Marco Enrriquez Ominami, Alvaro Escobar y Ramón Farias, tengan voz en algún gobierno es francamente surrealista y más aún que revistan credibilidad para ciertos sectores. Eso para mi al menos es una pésima señal.

Y no voy a presentar el argumento a favor de la Derecha, por que por ese lado las cosas (hace tiempo) marchan igual o peor. Todos los partidos están contaminados con esa nueva demagogia, con esa farandulización que avecina hace tiempo el ocaso de la política nacional y aún así, con toda la ignorancia y la falta de profesionalismo que esto conlleva, muchos pseudo-políticos y parte de la opinión pública (que pesa menos que un paquete de cabritas en este país) se dan el gustito de basurear a la poca gente objetiva, a esos pocos que cargan con una luz de realismo porque saben de lo que hablan, comprenden que un país no vive de ilusiones sino de tareas y de reformas concretas, que ataquen el hambre hoy y nos auguren también pan para mañana. En síntesis del realismo que necesita la política, porque la política es el "arte de lo posíble" y no "el arte de la oratoria".

En relación a lo ya dicho, mi pregunta el día de hoy es, ¿Porqué tanta bronca contra Sergio Melnick?. El actual panelista de Manos Libres de Megavisión parece tener a todo el mundo en su contra, entre los mismos panelistas (con cierta excepción de Constanza Stipici), la gente en la calle y hasta ciertos personajes públicos que se la han ido en contra. ¿Porque no se ponen a analizar mejor el populismo asqueroso de Ricardo Solari (alias Mafalda) o la poca convicción de Ximena Rincón?, ¿Es razonable dar más asidero a la utopía que cargan en las mentes estos personajes en lugar de las verdades que dice Melnick?.

Si soy de los pocos que da crédito a Melnick no pienso que este mal, es que decididamente nunca me tragué las quimeras del político chilensis común y corriente. Todos los panelistas de Manos Libres son lideres de opinión y con tremendos respaldos tras de si que son sus propias trayectorias en la política nacional, sin embargo la mayoría dilapida populismo en sus comentarios demagógicos y cínicos que ni ellos mismos se creen. Melnick no es así y por eso más de la mitad de los chilenos lo odia, aunque lamentablemente el tipo también ha sumado a su mala fama algunos desafortunados comentarios y condoros varios.