jueves, 12 de mayo de 2011

El "oro tinto" chileno

No solamente del cobre vive Chile, una industria de exportación mucho más sofisticada y actualmente en plena expansión es sin duda la del vino. Si años atrás los productores masivos de esta bebida típica de la dieta mediterránea alcanzaban prestigio poniendo la cata de sus productos en las grandes subastadoras en Nueva York, Londres o Berlín, hoy en día morirían por ingresar al mercado chino y a las grandes subastas de Hong Kong.

Hoy por hoy, no son ni Estados Unidos ni Europa los principales mercados a los que están apuntando las firmas vitivinícolas, lo es en cambio uno menos tradicional dentro de este negocio y cultura culinaria: Asia. El enfrenable crecimiento económico de países como China, la India, Corea y Taiwán, como así mismo del golpeado Japón está cambiando el rostro y configuración del mercado del vino, como también de otros productos occidentales que sólo se consumían en países del hemisferio... no es un dato menor considerar las altas tasas de crecimiento de estos países; en China por ejemplo, donde la economía crece en un promedio de 9% anual, son de a miles los "nuevos ricos" que surgen a diario e indudablemente esta gente ha ingresado a un quintil de la población en que los gustos y estilo de vida son más distinguidos y primorosos, el clima propicio donde el buen vino encuentra sus espacios. Si sumamos a esto la incalculable cantidad de hoteles y restaurantes de lujo que se construyen cada hora en China, las posibilidades del vino como producto de exportación de primer orden, aumentan considerablemente.

Otra economía a la que no debiéramos quitar los ojos de encima, es Taiwán, otrora un país pobre, pero hoy en día la economía que más crece en el mundo: un 18% de promedio anual. Son además el segundo productor mundial de artículos tecnológicos, pero en cuanto a recursos primarios, energía, industria básica y productos de consumo, son altamente dependientes, un país con el cual todo el mundo quisiera comerciar.

Sin duda, son incalculables las posibilidades que ofrecen los mercados asiáticos para pujantes economías como la nuestra y creo que Chile, desde los años '90 a la fecha ha sido eficiente en colgarse del actual boom económico de estos países, aunque muy probablemente no esté aprovechando las ventajas comparativas sobre sus competidores más directos. Respecto del cobre está todo dicho: China y los países del sudeste asiático son nuestros principales compradores, pero en la industria alimenticia es evidente que Perú va algunos pasos adelante: el vino peruano, por ejemplo, no goza de gran fama en los mercados tradicionales, pero está igual de posicionado que el nuestro en las grandes subastas de Shangai y Hong Kong, a la par del Pisco.

Actualmente los países latinoamericanos junto con diversificar sus mercados (para no ser dependientes y sobrevivir a potenciales periodos de crisis de sus compradores) están produciendo un sesgo hacia Asia; Venezuela y Perú son dos economías que ven en el continente amarillo, una mayor proyección futura para sus productos, mientras otras naciones se quedaron estancadas en los intercambios tradicionales con EE.UU., Europa y el subcontinente o en el mercado internismo en los casos puntuales de Argentina y Brasil. Es una ventaja enorme que nuestro "oro tinto", más que competir, se cotice bastante bien en países que tienen gran conocimiento sobre este elixir y que desde luego figuran como principales productores: España, Italia, Francia, EE.UU., Brasil, etc.

Sería factible, por lo tanto, esperar que el gran prestigio internacional del cual goza nuestro vino, explose en un boom de dimensiones inimaginables, acorde al nuevo estilo de vida al que están accediendo varios millones de personas en China y el resto de Asia, lo que también devendría en un cambio de patrones culturales, de tal forma que dentro de unos años el vino no sólo estará al alcance de los bolsillos más pudientes en estos países, sería esperable que toda la producción nacional - incluyendo al vino de "no almacenaje" - sea demandado por un mercado que crece sin tope visible. Indudablemente esto forjaría en el país otro microclima cultural y económico, respecto del cual cada chileno - desde el inversionista al agrónomo, pasando por el comerciante y los entendidos de marketing - querrá formar parte para obtener su propia tajada. Mientras tanto las enotecas en China y otros países de la región, continúan acumulando millones de botellas que pasados los años serán vendidas a precios mucho más altos, porque el buen vino "no se pica", el buen vino se revaloriza con el tiempo.